Cerveceros de España, la asociación que representa al conjunto de productores de cerveza en nuestro país, quienes fabrican la práctica totalidad de cerveza en el territorio nacional, ha iniciado en su blog cervecear.com una interesante serie de artículos en los que señalan algunas prácticas, más o menos comunes, que pueden hacer que la experiencia cervecera […]
Cerveceros de España, la asociación que representa al conjunto de productores de cerveza en nuestro país, quienes fabrican la práctica totalidad de cerveza en el territorio nacional, ha iniciado en su blog cervecear.com una interesante serie de artículos en los que señalan algunas prácticas, más o menos comunes, que pueden hacer que la experiencia cervecera no sea todo lo buena que debe ser.
Empezando por no tomándosela en serio, sirviéndola de determinadas maneras que consiguen que la cerveza se consuma completamente desvirtuada por culpa de su forzado paso por tubos de plástico o PVC, bolsas y gomas que hacen que la cerveza se caliente, pierda la espuma y se apropie de sabores extraños que no le corresponden.
Y entre estas extrañas maneras, destacan algunas, ya sean por su forma de servirla o por el recipiente en que se sirve, que aunque aparentemente divertidas, lo que realmente logran es cargarse una buena cerveza.
Desde la más inofensiva jarra-calavera, pasando por diferentes dispensadores, como el clásico de gorra para ver los partidos, el típico cilindro de plástico con un grifo (cerveza caliente garantizada) o el horroroso combo calavera de plástico-columna vertebral de goma.
En cualquier caso y afortunadamente, este tipo de inventos son propios de usos cerveceros muy alejados de nuestro patrón mediterráneo, mucho más moderado y menos extremo.
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