El uso de casquería como parte de la dieta habitual, cada vez más creciente en los últimos años podría estar ayudando a reducir la huella de carbono en la producción de carne en un 25% por cada kilo, una caída favorecida por los cambios de las regulaciones de los subproductos animales y las mayores oportunidades […]

El uso de casquería como parte de la dieta habitual, cada vez más creciente en los últimos años podría estar ayudando a reducir la huella de carbono en la producción de carne en un 25% por cada kilo, una caída favorecida por los cambios de las regulaciones de los subproductos animales y las mayores oportunidades de exportación ayudando a impulsar el consumo de vísceras rojas y co-productos comestibles, así como los huesos blandos y tendones.

Receta a partir de hígado

Al menos así se desprende de un informe llevado a cabo por la Organización para el sector del ovino y vacuno en Inglaterra, EBLEX con el objetivo de compartir las mejores prácticas en el sector de la transformación y de cómo el uso de casquería puede mejorar el resultado final y la reducción de residuos.

Mayor porcentaje de consumo

Las cifras de este informe indican que el porcentaje promedio en peso de un animal bovino vivo que se consume por los seres humanos ha aumentado de alrededor de un 38% en 2006 a un 48% 2012. Durante el mismo período, el porcentaje medio de una oveja o cordero consumido aumentó del 46% al 53% del peso vivo de un animal.

Históricamente, sólo la carne en canal era incluida en los cálculos de la huella de carbono. Incluso cuando se utilizaba el sebo para producir energía, la carne todavía no recibía el crédito que merecía por la energía generada. El aumento de la disponibilidad de los despojos y co-productos para el consumo humano ha significado, según indica este informe, que más productos cárnicos pueden ser incluidos en los cálculos de la huella de carbono.

Según la organización inglesa, un 10% adicional del peso vivo de la especie bovina fue consumido por los humanos en 2012, en comparación con 2006. La huella de carbono de la producción de un kilo de carne de vacuno habría disminuido de manera efectiva en aproximadamente un 25%. El informe EBLEX sobre las mejores prácticas en el sector de la transformación se publicará a finales de este año.

 

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