El nuevo presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Rías Baixas, Juan Gil de Araujo ha hecho público el resultado de la calificación de la añada 2011, que los expertos del Consejo han catalogado como ‘muy buena’. La calificación de la cosecha, un momento clave en toda Denominación de Origen, incluye el conjunto […]

El nuevo presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Rías Baixas, Juan Gil de Araujo ha hecho público el resultado de la calificación de la añada 2011, que los expertos del Consejo han catalogado como ‘muy buena’.

La calificación de la cosecha, un momento clave en toda Denominación de Origen, incluye el conjunto de los vinos elaborados en la DO Rías Baixas y es fruto de un riguroso proceso de valoración a través de análisis sensoriales y fisicoquímicos de muestras representativas de los más de diez millones de litros calificados hasta el 22 de junio.

Valoración del Panel de Catadores

La calidad de la añada 2011 viene avalada por las valoraciones del Panel de Catadores del Consejo Regulador, a través de catas ciegas de cada depósito, uno a uno, previo a su embotellado, así como de los análisis fisicoquímicos de cada una de las muestras que se comercializan.

En la decisión de calificación del pleno se valora también el informe técnico elaborado por Órgano de Control y Certificación de la Denominación de Origen. Según los catadores del Órgano de Control y Certificación: “son vinos aromáticamente, limpios y correctos, varietales de media intensidad”. En opinión de Juan Gil de Araujo, “los Rías Baixas Albariños de la Añada 2011 mantienen su tipicidad con notas frutales, florales, herbáceas y cítricas más maduras”.

La uva albariño

Los vinos de Rías Baixas cuentan con la variedad autóctona albariño como pilar fundamental, una uva que confiere una tipicidad característica a estos vinos y los hace muy valorados tanto por los profesionales del sector como por el consumidor final.

Vendimia histórica

La vendimia 2011 transcurrió oficialmente entre el 9 de septiembre y el 11 de octubre. Después de algo más de un mes de recogida, la cosecha finalizó con un 31,8% más que la campaña anterior.

Según el Órgano de Control del Consejo Regulador, la cosecha fue histórica en cuanto a cantidad de uva y óptima en calidad, destacando el buen nivel del estado higiénico-sanitario de la uva a su entrada en bodega y subrayando que el ciclo vegetativo estuvo marcado por las altas temperaturas primaverales y bajas precipitaciones, lo que provocó un índice de fertilidad altísimo; así como por un verano cálido y seco, que supuso que la vendimia se adelantara un poco con respecto a otras campañas.

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