“La apicultura es una actividad que permite el aprovechamiento de zonas naturales protegidas, tal y como se ha hecho siempre, lo que facilita su sostenibilidad y la protección y equilibrio del medio ambiente y contribuye de forma fundamental a muchas cosechas de la región.» Así lo aseguraba el viceconsejero de Medio Ambiente y Ordenación del […]
“La apicultura es una actividad que permite el aprovechamiento de zonas naturales protegidas, tal y como se ha hecho siempre, lo que facilita su sostenibilidad y la protección y equilibrio del medio ambiente y contribuye de forma fundamental a muchas cosechas de la región.»
Así lo aseguraba el viceconsejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Comunidad de Madrid, Enrique Ruiz Escudero, a lo largo de una visita realizada ayer viernes a la planta de extracción y envasado de miel que la Asociación de Apicultores Madrileños (APISCAM) tiene en Torremocha del Jarama.
La polinización que asegura la apicultura ofrece enormes beneficios para el medio ambiente y la estabilización y mantenimiento de distintos ecosistemas, como los que se encuentran en la Sierra madrileña, y para el incremento de la productividad agrícola. Las abejas son las responsables de la polinización de más del 80% de las plantas entomófilas —con fecundación por intermedio de insectos— y se calcula que esta labor es veinte veces más productiva que la que se obtiene de la venta de miel.
La miel en Madrid
Los apicultores de Madrid produjeron en 2012 un total de 140 toneladas de miel y siete toneladas de cera, si bien la mayoría de la producción se dedicó al autoconsumo (50%). El 35% se vendió al por mayor y el restante 15% se dedicó a venta de proximidad. Los productos apícolas de Madrid —miel, polen, propóleos y cera, entre otros— son de gran calidad y suponen un producto de gran importancia nutricional. La Comunidad cuenta con dieciséis empresas envasadoras de miel, tres de ellas inscritas en el Comité de Agricultura Ecológica.
En la Comunidad de Madrid tiene especial relevancia la miel de la Sierra de Guadarrama, recolectada en colmenas de la zona norte de la región, tierras ricas en pasto, arbolado y plantas aromáticas. La mayoría de la miel producida es multifloral, aunque esta zona cuenta con mieles de romero, cantueso, zarza, brezo y mielatos, estos últimos procedentes de las secreciones azucaradas del roble melojo.
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