Hace más de 2.000 años ya se producía sal en el llamado Valle salino de Añana. Y hace 1000 años, antes incluso de que existieran las actuales ciudades de Vitoria, San Sebastián o Bilbao, ya existía una importante villa fundada en los alrededores de la explotación. El Valle Salado de Añana es una salina de […]

Hace más de 2.000 años ya se producía sal en el llamado Valle salino de Añana. Y hace 1000 años, antes incluso de que existieran las actuales ciudades de Vitoria, San Sebastián o Bilbao, ya existía una importante villa fundada en los alrededores de la explotación.

El Valle Salado de Añana es una salina de interior que ocupa alrededor de 120.000 m² del fondo de un valle en el municipio alavés de Añana. Después de siglos de historia, actualmente la antigua fábrica de sal se ha convertido en un importante producto turístico y gastronómico, que desde el año 2010 ha comenzado a comercializar su sal sin ánimo de lucro, tras su reconversión en Funadación.

 

En este entorno único, el cocinero Pedro Subijana presidió ayer la ceremonia del inicio de la cosecha de este año, como invitado de honor encargado de llenar el primer cesto e inaugurar así los próximos cuatro meses de recolección en las 150 eras recuperadas en los últimos años.

Sal para el consumo propio de Akelarre

De estas eras, una de ellas está patrocinada por Subijana, de modo que su  producción se dedica íntegramente al consumo de su restaurante en San Sebastián, Akelarre.

El chef relataba ante los asistentes su propia experiencia con las salinas: “Cuando me pidieron apoyar estas salinas, no tenía mucha idea de qué eran y me fueron explicando poco a poco. Me explicaron que es una fundación sin ánimo de lucro, que busca recuperar toda una historia inmensa. Y ahora, cada vez que las visito, me quedo asombrado de lo que esto ha sido y de lo que puede volver a ser”, reconocía Subijana.

Todo un invierno esperaldo el sol

Por su parte, el director de la Fundación Valle Salado de Añana, Mikel Landa, destacaba: “Llevábamos todo el invierno deseando que saliera el sol y que éste nos permitiera hacer sal, y eso se ha logrado por fin esta semana, en la que los primeros cristales están ya a la vista”

La inauguración de la temporada se complementó con la degustación de tres pinchos aderezados con esta sal y preparados por los cocineros alaveses Juan Gil, del restaurante Erausquyn, y Luís Ángel Plágaro, de La cocina de Plágaro.