La miel es un alimento cien por cien natural, un estupendo sustituto del azúcar. Un alimento tan antiguo como el propio ser humano, que figura ya en las pinturas rupestres de hace más de 15 000 años en las que se representaba a personas recogiéndola, y que a lo largo de toda la historia ha seguido presente en distintas civilizaciones como los sumerios, egipcios, fenicios, griegos, romanos o los árabes.
Su elaboración empieza cuando las abejas absorben el néctar de las flores y regresan a la colmena para entregárselo a las abejas obreras, que lo deshidratan durante días hasta convertirlo en miel. Durante este proceso de transformación, miles de abejas jóvenes se pasan el néctar de unas a otras, enriqueciéndolo, para después depositarlo en las celdas. Una vez lista, la miel se extrae por centrifugación, y con mucho cuidado de no romper las celdas, para que las abejas no tengan que reconstruirlas, y puedan dedicarse a otras tareas de la colmena.
Y en la localidad valenciana de Ayora se elabora una miel reconocida por su calidad, textura y variedad, entre otras razones porque desde la antigüedad se ha mantenido el proceso artesanal de extracción de la miel, fomentando el respeto y la protección del medio donde se practica la apicultura. Gracias a esta tarea artesanal se obtiene un producto natural que al degustarlo conecta con la flor que da origen a cada tipo de miel, aunque en el caso de Ayora la variedad por excelencia es la miel de romero, por su sabor y cualidades especiales, que, además, se ha convertido con el tiempo en uno de los ingredientes característicos de la gastronomía local, con recetas como estas Tortas fritas con miel.
Tortas fritas con miel
INGREDIENTES
Para 12-15 tortas
- 1 kg de harina
- 1/2 litro de agua
- 30 g de manteca de cerdo
- 20 g de levadura
- 20 g de azúcar
- 20 g de sal
- Aceite de oliva para freír
- Miel
ELABORACIÓN
En un recipiente mezclamos la harina y la sal dándole forma de montaña para situar en la parte superior la levadura, el azúcar y la manteca. Lentamente vamos incorporando el agua, teniendo cuidado en tomar la harina desde el centro hacia el exterior, hasta conseguir la masa blanda que buscamos.
Dejamos la masa en reposo para que fermente, tapando con un paño húmedo el recipiente (sin que toque la masa), hasta que alcance el doble de su tamaño aproximadamente. De nuevo, volveremos a amasar para desgasificar.
Una vez fermentada la masa vamos haciendo bolas de 50 gramos aproximadamente, que moldearemos para conseguir una torta en forma redonda de unos 4 milímetros de espesor. Esta masa se deja de nuevo crecer, preferiblemente sobre un papel de hornear para que no se pegue.
Luego vamos friendo las tortas en una sartén con gran cantidad de aceite y sacándolas sobre papel absorbente para eliminar la grasa sobrante. Finalmente les añadimos miel al gusto por encima, y listas.





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