En pleno barrio latino de París, en la mismísima plaza de Saint-Germain, se encuentra la iglesia del mismo nombre, considerada la más antigua de la ciudad. Construida originalmente en el año 558 por el rey merovingio Childebert I, la entonces llamada Basílica de la Santa Cruz, la edificación ha pasado, en estos casi mil años, por múltiples avatares históricos, hasta llegar a la actualidad.

En pleno barrio latino de París, en la mismísima plaza de Saint-Germain, se encuentra la iglesia del mismo nombre, considerada la más antigua de la ciudad. Construida originalmente en el año 558 por el rey merovingio Childebert I, la entonces llamada Basílica de la Santa Cruz, la edificación ha pasado, en estos casi mil años, por múltiples avatares históricos, hasta llegar a la actualidad.

El primitivo edificio fue quemado por los vikingos. Posteriormente fue reconstruido y ampliados sus espacios por el papa Alejandro III. A partir de ahí, pasó unos años de gran esplendor, hasta que la revolución francesa transformó el templo original en unas instalaciones que albergaban una prisión-polvorín que estalló, se incendió y finalmente consolidó su aspecto actual gracias a una última restauración en el s. XIX.

Homenaje a Apollinaire

Situada en un apartado rincón, una de esas plazas con encanto que nunca faltan en París. Los bancos dispuestos en círculo, la torre y el campanario cubiertos de hiedra, el colorido de los árboles en primavera y las palomas posándose sobre una estatua, un busto del poeta francés Guillaume Apollinaire.

Y precisamente como homenaje personal de Picasso a su amigo Apollinaire, en una de las esquinas del interior de la iglesia hay colgado un pequeño dibujo del artista malagueño, una cabeza de mujer, del que realmente muy pocos visitantes conocen su existencia.

El barrio de la Gauche Divine

Una razón más para disfrutar de ese maravilloso barrio, situado a La Rive Gauche del Sena, una de las zonas más características del París de los pintores, escritores y filósofos, donde hace años era fácil ver una tarde cualquiera, sentados en alguna terraza, a personajes de la talla de Sartre, Rimbaud, Verlaine, Matisse, Hemingway o el mismo Picasso, representantes de la llamada «Gauche Divine”, ese grupo privilegiado de intelectuales de izquierdas que no por ello renegaban de los encantos que les ofrecía la buena vida parisina.

El barrio era conocido por su vida intelectual, y el derroche de cultura. Las brasseries eran inundadas cada tarde de filósofos, escritores, actores y músicos. El Jazz dominaba el ambiente de las “cueva”, características de la época aquélla.

La más conocida fue Le Tabou, en la calle Dauphine, lugar famoso donde tocaban los hermanos Vian, frecuentado por jazzmen norteamericanos como Charlie Parker y Miles Davis. Hoy ya no se caracteriza por su vida intelectual, lo ha perdido en buena medida. Pero sigue siendo lugar favorito de muchos artistas las terrazas de los cafés como Les Deux Magots, o el Café de Flore. La Brasserie Lipp aun es lugar de reunión de periodistas, actores y actrices.

Resumen
Un Picasso en la iglesia más antigua de Paris
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Un Picasso en la iglesia más antigua de Paris
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Como homenaje personal de Picasso a su amigo Apollinaire, en una de las esquinas del interior de la iglesia de Saint-Germain, en París, hay colgado un pequeño dibujo del artista malagueño.
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