Una empresa argentina, Yacaratiá Delicatessen, está elaborando una línea de bombones y confituras a partir de la madera procedente de un árbol de la selva subtropical paranaense llamado ‘yacaratiá’, cuya pulpa era utilizada antiguamente por los indígenas para obtener determinados nutrientes habituales en su dieta. Este avance en el mundo de la «gastronomía selvática» se […]

Una empresa argentina, Yacaratiá Delicatessen, está elaborando una línea de bombones y confituras a partir de la madera procedente de un árbol de la selva subtropical paranaense llamado ‘yacaratiá’, cuya pulpa era utilizada antiguamente por los indígenas para obtener determinados nutrientes habituales en su dieta.

Este avance en el mundo de la «gastronomía selvática» se produjo cuando el impulsor de esta empresa, Roberto Pascutti, residente en la provincia argentina de Misiones, localizó hace años  que el yacaratiá era un tipo de árbol que era desestimado por la compañía papeleras y no se talaba porque no aportaba la suficiente celulosa.

Parte de la dieta de los pueblos aborígenes

Pascutti estudió sus orígenes y propiedades, descubriendo que los pueblos aborígenes de la región solían utilizar la pulpa de este árbol para saciar su sed y obtener algunos nutrientes útiles. A partir de ahí, diversas investigaciones confirmaron que la madera del yacaratiá podía utilizarse para fabricar alimentos, por lo que Pascutti decidió patentar la idea y conseguir los permisos necesarios para ponerla en práctica.

«Nosotros hacemos reaprovechamiento de un desperdicio, de un árbol que se deja como descarte. Si fuera masivo ya no sería un producto ecológico y sostenible», afirmaba en unas recientes declaraciones Vanina Pascutti, actual responsable de Yacaratiá Delicatessen, explicando que la madera del yacaratiá se corta y se selecciona para después ser transformada con diversos procedimientos que tratan su sabor y reducen la sensación de rigidez, incorporando posteriormente una serie de gelatinas, colorantes y saborizantes naturales.