Las tradicionales normas que durante años han sido una guía útil para disfrutar del vino, hoy no son válidas y se han convertido en una trampa de sabor, especialmente para el vino tinto en verano.
Según Cristina Figuero, tercera generación de Bodegas Figuero y sumiller, la conocida frase El tinto a temperatura ambiente proviene de una época en la que las casas no tenían calefacción central y muchas estaban hechas de adobe y piedra, con salones frescos y bodegas subterráneas donde la temperatura ambiente se encontrada entre 15 y 18 ºC, un rango ideal para disfrutar del vino tinto.
Sin embargo, con el tiempo y la evolución de los hogares y nuestro estilo de vida, el término ‘ambiente’ ha cambiado: la temperatura media de un hogar español se encuentra entre 20 y 25 ºC, superando los 28 ºC en verano, por lo que si consumimos el vino a esta temperatura percibiremos el alcohol mucho más intenso, los aromas y sabores planos, cálidos y pesados.
El vino tinto ‘a buena temperatura’
Por eso, la sumiller, defiendo el concepto El tinto a buena temperatura, explica que “lo ideal es tomarlo entre 14 y 16 ºC ya que, independientemente de la estación, el vino moderará su temperatura en la copa”, y ofrece una serie de claves para disfrutar un tino en su punto:
Elegir nuestro estilo de vino. En verano buscaremos referencias más frescas y frutales, y en invierno aquellas que tengan más cuerpo y estructura.
Atemperar la botella. Si el vino está demasiado caliente, podemos recurrir a una cubitera o nevera para conseguir la temperatura deseada.
Ayudarnos de un termómetro. No siempre es sencillo saber si la temperatura es la ideal, por ello conviene tener un termómetro para descubrir a que temperatura está la botella, de modo que quede entre 14 y 16 ºC.
Servir poco a poco. El vino mantiene mejor la temperatura dentro de la botella, por lo que para asegurarnos de que esté siempre perfecto, lo mejor es servir poca cantidad de una vez en cada copa.


