La expansión internacional de los tacos mexicanos es un verdadero fenómeno cultural, un producto que en unos años ha pasado de ser un alimento básico en las calles de México a plato estrella en todo el mundo, de Tokio a Nueva York y, por supuesto, en nuestro país.
Entre las razones para este éxito de los tacos mexicanos, atribuibles al propio producto, su formato sencillo —una tortilla de maíz o trigo con diversos rellenos— su gran versatilidad en cuanto productos y sabores, y la posibilidad de personalización a diferentes gustos y dietas.
Así debe ser un auténtico taco mexicano
Y con motivo de la celebración del Día del Taco el próximo 31 de marzo, desde Maíz Maya han querido compartir una serie de claves para que seamos capaces de reconocer un auténtico taco mexicano, frente a versiones que, en ocasiones, poco o nada tienen que ver con la esencia de este tradicional plato:
- La tortilla de maíz es el plato, no el envoltorio. Un taco real se hace con maíz nixtamalizado —cocción del maíz con agua y cal, para obtener el nixtamal que, después de molido da origen a la masa nixtamalizada utilizada para la elaboración—, nunca con trigo, que sí se usa para preparar los burritos. La tortilla debe ser flexible, oler a maíz puro y no romperse al doblarse.
- Si la tortilla es perfectamente blanca y elástica como el chicle, debemos desconfiar. Las tortillas auténticas tienen matices de color —amarillo, blanco hueso o azul— y una textura con cuerpo.
- Un buen taco no se desmorona. La proporción entre el relleno y el tamaño de la tortilla debe permitir el cierre en ‘V’, perfecto para el primer mordisco. Por eso, y fundamental, se come con las manos.
- En cuanto al tamaño de la tortilla, la más habitual, la que se encuentra en las calles de Ciudad de México es la Taquera (10-12 cm), que permite come el taco en dos o tres bocados. Existen, además, la De Mesa (15 cm), la tortilla estándar del hogar, la Flauta (18-20 cm), para ser enrollada con relleno y frita, y el Totopo (El origen), la tortilla de maíz cortada y frita hasta alcanzar el máximo nivel crujiente.
Y una vez sabemos cómo debe ser un taco, si lo que estamos comiendo no lo es, podría ser una Quesadilla, tortilla doblada y normalmente más grande, rellena —tradicionalmente— de queso, Sope, una tortilla gruesa con bordes levantados que sirve de base para frijoles, carnes y salsas, Tostada, tortilla frita o tostada, crujiente y plana, que funciona como base abierta para diferentes ingredientes, o Tlayuda, una tortilla grande y crujiente pensada para compartirse.


