Con más de tres mil años de tradición, la carne de lechal, cordero y cabrito ha demostrado a lo largo de la historia que, además de saludable y sabrosa, es sostenible, al proceder de ganaderías que contribuyen en gran medida a mantener vivo y activo el medio rural y a conservar el medioambiente a largo plazo.
Un alimento de toda la vida que no necesita recurrir a técnicas complicadas, sino que permite su preparación de un modo muy fácil, al alcance de todos. Y más ahora que en los últimos años el sector ha ido modernizando la imagen de producto, convirtiéndolo paulatinamente en una buena alternativa para el menú diario gracias a la propuesta de nuevos cortes más pequeños, versátiles y sencillos, que permiten su preparación de un modo muy fácil, dando lugar a propuestas como este Cordero con garbanzos refritos y arroz, en base a una receta ofrecida por la Organización Interprofesional Agroalimentaria del Ovino y Caprino (INTEROVIC).
Cordero con garbanzos refritos y arroz
INGREDIENTES
Para unas 6 raciones
- 1 pierna de cordero deshuesada
- 1 cebolla, 1 pimiento verde, 1 pimiento rojo, 1 zanahoria
- 2 dientes de ajo
- 100 ml de vinagre de arroz
- 1 litro de caldo de carne
- 150 g de garbanzos cocidos
- 50 g de arroz
- Sal y pimienta negra
- Tomillo, perejil, cilantro y albahaca
- Aceite de oliva
ELABORACIÓN
En una sartén con aceite salteamos a fuego vivo los garbanzos para que estén refritos, con mucho color y casi crujientes. Reservamos.
Cortamos la pierna en dados de unos 2 centímetros, los rehogamos a fuego vivo en una cazuela con un poco de aceite, salpimentamos, y una vez dorados, retiramos y reservamos.
Picamos en daditos la cebolla, la zanahoria y el pimiento verde, los rehogamos en el misma sartén del cordero. Sazonamos con la pimienta, el tomillo y un poco de sal. Incorporamos el cordero y el vinagre, cubrimos con el caldo y dejamos hervir a fuego lento una media hora, hasta que esté tierno. Una vez casi terminado, añadimos los garbanzos y el arroz cocido. Ponemos a punto de sal, pimienta y algo de picante.
Servimos en un plato hondo, decorando con unas pizcas de una mezcla de perejil picado, cilantro y albahaca, y listo.


