El etiquetado nutricional debe ofrecer al consumidor la información necesaria para identificar las diferencias nutricionales de cada producto, para poder elegir así el más beneficioso para cada caso concreto. No se trata solo de contar calorías, sino de saber la cantidad de grasas o azúcar, por ejemplo, que lleva un alimento.

Conocer la cantidad de nutrientes como calorías, proteínas, grasas, azúcares o sal que contiene cada alimento es fundamental para elegir aquellos más adecuados para fortalecer nuestra salud, así como prevenir o controlar algún tipo de patología. Pero igualmente importante que el valor nutricional de los alimentos es conocer cada uno de los ingredientes que lo componen, ya que a menor cantidad de ingredientes mucho mejor para la salud: el producto será más natural y contará con menos aditivos.

En esta Bio c’ Bon, cadena de supermercados bio, está ofreciendo a sus clientes durante los meses de noviembre y diciembre la asistencia a una serie de talleres en los que sus nutricionistas y naturópatas explican cómo leer las etiquetas de los productos para poder elegir aquellos más beneficiosos y más saludables.

El etiquetado alimentario

Los factores más importantes a tener en cuenta cuando vayamos a comprar en el supermercado productos envasados son sus ingredientes, los alérgenos y sus valores nutricionales.

  • Los ingredientes siempre deben aparecer en cada etiqueta en orden según la cantidad que contenga el producto, de mayor a menor presencia, algo fundamental a la hora de escoger un producto por encima de otro en función del que sea más saludable.
  • Los valores nutricionales se presentan en una tabla que debe incluir el valor energético, cantidad de grasa (y dentro de la misma qué cantidad es saturada), hidratos de carbono (y cuáles son azúcares), proteínas y sal. Estos valores se indican siempre en relación a los 100 gramos de producto, aunque algunos pueden incluir, además, su valor en relación a una ración. No es lo mismo interpretar 100 gramos de mermelada, por ejemplo, que la cantidad que añadiremos en una tostada a nuestro desayuno.
  • Los alérgenos son ingredientes que pueden causar intolerancias o alergias y que deben aparecer destacados con una tipografía diferente a la del resto de ingredientes (destacados en negrita, encuadrados o con un tamaño de letra más grande). Los alérgenos que deben destacarse son crustáceos, gluten, soja, huevos, moluscos, pescado, leche y derivados (lactosa), sésamo, cacahuete, frutos de cáscara, altramuz, mostaza, apio, dióxido de azufre y sulfitos.

Además de estos indicadores, cada etiqueta incluirá la cantidad neta del producto (expresada en gramos, kilos, mililitros, centilitros o litros), la fecha de duración o caducidad, su conservación y modo de empleo, denominación (es decir, el nombre del producto), el nombre de la empresa y la procedencia. En las bebidas que contengan más de 1,2% se deberá indicar también el volumen de alcohol. Toda la información debe estar en el mismo campo visual, se debe usar un tamaño mínimo de letra y se deben destacar los alérgenos.

Hay algunos alimentos que están exentos de indicar su información nutricional y son aquellos productos sin transformar o curados que incluyen un solo ingrediente, los alimentos no envasados, el agua, la sal, los edulcorantes, las plantas aromáticas y especias, el café normal o descafeinado y los extractos de achicoria, té e infusiones (siempre que no contengan ingredientes que modifiquen la 
composición nutricional), el vinagre, los aditivos alimentarios y aromas, las enzimas alimentarias y levadura, la gelatina y espesantes de mermeladas, goma de mascar, alimentos que vayan en envases pequeños de menos de 25 cm cuadrados y bebidas alcohólicas de menos de 1,2%.

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La información que debe figurar en el etiquetado alimentario
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El etiquetado nutricional debe ofrecer al consumidor la información necesaria para identificar las diferencias nutricionales de cada producto, para poder elegir así el más beneficioso para cada caso concreto.
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