Hay hoteles para todos los gustos, presupuestos y finalidades, según las preferencias de los clientes. Pero algunos, además, se salen del sistema tradicional de la hostelería y se especializan en algún tema concreto. Son los llamados «Hoteles Temáticos», de los que a continuación ofrecemos una selección de los que generalmente se consideran los mejores, o […]

Hay hoteles para todos los gustos, presupuestos y finalidades, según las preferencias de los clientes. Pero algunos, además, se salen del sistema tradicional de la hostelería y se especializan en algún tema concreto. Son los llamados «Hoteles Temáticos», de los que a continuación ofrecemos una selección de los que generalmente se consideran los mejores, o al menos los más originales.

Los hay para todos los gustos, desde actividades de enología hasta dormir en una cañería gigante, pasando por recreaciones artísticas en sus habitaciones. Solo es necesario elegir un tema. 

City Lodge (Berlín). Una obra de arte habitable, creada por el artista Lars Stroschen, en el que cada pieza es única y de una originalidad absoluta. Se puede dormir rodeado de espejos, en una cama que parece levitar, en una mina, una habitación acolchada, la habitación de la abuela o colgados del techo. Más de 40 habitaciones, cada una dedicada a una temática concreta, con precios que van desde los 80€ y que merece la pena visitar como mínimo una vez en la vida.

Alfajiri Villas, en la costa sur de Kenia. Si lo que le gusta es la observación de la naturaleza y la vida salvaje, este es su hotel, no lo dude.  Además, puede usted realizar actividades también naturales como buceo con snorkel, yoga, masajes, gimnasio, baños de vapor, o practicar golf en un maravilloso campo de 18 hoyos.

Tenuta Poggio Al Casone Wine Resort (Toscana, Italia). El concepto central de este complejo es el vino y en su hotel se realizan actividades tan peculiares como participar de la cosecha de uvas junto a los productores de vino, un evento que como es lógico, solo se realiza en los meses de septiembre y octubre.

Patios de Cafayate, en Salta (Argentina). También tiene que ver con todo lo que rodea al mundo del vino. Incluye una interesante visita a los viñedos en los valles Calchaquíes, ricos en cultura, vinos y tradiciones.

Dasparkhotel (Linz, Austria). Cañerías gigantes decoradas simplemente con una cama y una lámpara, pero eso sí, con muy buen gusto. El resto de necesidades como baño o cafetería, se encuentran en las instalaciones comunes, tipo camping. Además no tienen un precio fijo, sino que  sua promotores siguen la democrática filosofía de “paga lo que puedas o lo que quieras”.

Hotel París Las Vegas (Las Vegas, Nevada): su nombre lo dice todo, un hotel dedicado por completo a la capital francesa, pero en pleno desierto estadounidense. Contiene una réplica de la Torre Eiffel, además de copias de todo tipo de monumentos parisinos, como ‘El arco del Triunfo’, ‘La Fontain de Mers’, el ‘París Opera House’ y el museo del Louvre. Un poco friki, pero si le va el rollo, perfecto.

Hotel Arte Pop (Nueva York): Estratégicamente situado en pleno centro de la ciudad, cerca de lugares tan conocidos como la Quinta Avenida, Madison Square e infinidad de clubes nocturnos. Un alojamiento dedicado por completo al arte pop, con obras de Andy Warhol, Billy Name y del artista japonés Michael Lin, entre otros. Las habitaciones, tanto las básicas como las suites, ofrecen servicios como tv digital, Wi-Fi, aire acondicionado y niñera.

Hoteles Cápsula: Unos alojamientos diseñados para aprovechar el espacio al máximo, sobre todo en ciudades donde la densidad de ocupación hotelera es muy elevada, como Tokio, Osaka, Ámsterdam… Sus habitaciones no ocupan más de 2,10 metros de largo, y tienen una altura y un ancho de más o menos 1 metro, cada una equipada con su propia luz, su despertador y una televisión. No hay sistema de cierre, sólo una cortina que protege al cliente de que los demás le vean y de ver a los demás. El concepto está pensado para empresarios sencillos o trabajadores en ruta, que son quienes más viajan y requieren de una cama a precio barato, sin importarles demasiado las comodidades. Pero también hay turistas que quieren descubrir algo diferente y no dudan en hacer noche en uno de estos multi-hoteles.

Petit Moulin (París): Un característico edificio del siglo XVII, antigua sede de una panadería, que ha conservado intacta su fachada y rótulo de establecimiento –declarados monumentos históricos- tal y como estaban a inicios de 1900, mientras que su interior ha sido completamente renovado. Un lugar desde el que le será fácil descubrir el polifacético barrio del Marais, el museo Picasso, la place des Vosges, así como galerías de arte, boutiques de moda, restaurantes, cafés, bares y teatros del más tradicional París.