Bodegas, destilerías, chimeneas de fábricas de alcohol, cuevas y bombos, construcciones arquitectónicas rústicas de carácter agrícola fabricados de forma natural con piedras del lugar, que servían de vivienda y refugio durante las faenas del campo…
Una propuesta de visita diferente para quienes se sientan atraídos por la historia y la cultura que ofrece la localidad de Tomelloso (Ciudad Real), en el centro de La Mancha a menos de dos horas de Madrid y cuna del reconocido pintor Antonio López, un destino idea para quienes busquen experiencias diferentes descubriendo los aspectos menos conocidos de los lugares que visita.
Y es que Tomelloso es una ciudad que ha sabido preservar y poner en valor su rico patrimonio industrial, un legado fruto de siglos de esfuerzo y dedicación que muestra la historia y evolución de esta localidad que ha sido históricamente un centro de actividad agrícola e industrial.
Bodegas, destilerías, chimeneas alcoholeras…
La producción de vino y aguardiente ha sido uno de los pilares de su economía y, aún hoy, las bodegas y destilerías de la zona son testimonio de esta tradición unos espacios industriales que pueden visitarse y recorrer sus instalaciones, muchas de las cuales han sido restauradas y adaptadas para el turismo como, por ejemplo, la Cooperativa Virgen de las Viñas, la mayor del mundo, que abre sus puertas a los visitantes para mostrar su proceso de producción y su historia, o Bodegas Verum, otra de las bodegas que ofrecen visitas guiadas donde los turistas pueden conocer el proceso de elaboración del vino y degustar sus productos.
Arquitectura industrial y espacios de interpretación
Otro de los atractivos son las chimeneas de las antiguas fábricas de alcohol, algunas del siglo XIX, que se alzan como monumentos que recuerdan el pasado industrial de la ciudad, o las alrededor de 2200 cuevas del subsuelo, muchas de las cuales se utilizaban para elaborar y almacenar vino, también visitables para caminar por ellas y admirar las grandes tinajas de barro y otros utensilios necesarios para la elaboración artesanal de vino.
Y relacionado con ello, se puede visitar el Museo del Carro y Aperos de Labranza, con una impresionante colección de carros y herramientas tradicionales que ofrecen una visión detallada de las técnicas y métodos utilizados en la agricultura de antaño. Destacable en su patio es la réplica de uno de los tradicionales bombos o viviendas en el campo que servían de refugio para los agricultores y que se construían piedra sobre piedra, dando lugar a una característica forma.


