Como consecuencia del incremento de precios de las materias primas empleadas en la producción de alimentos se ha agudizado el ingenio del sector para contener los costes finales de producto. Y una de las opciones que se está barajando es lo que se ha denominado cheapflation, la sustitución de ciertos ingredientes o productos alimenticios por otros de menor coste.

Así lo advierten desde el centro tecnológico AINIA, cuyo responsable del Departamento de Derecho Alimentario de AINIA, José María Ferrer comenta que se trata de “una estrategia con la que se pretende mantener, e incluso incrementar, la oferta de productos en las distintas categorías de alimentos sin incrementos significativos en el precio final. Ante esta situación conviene tener presente dos aspectos desde el punto de vista de la legislación alimentaria: por un lado, lo relativo a la información al consumidor y el etiquetado, por otro, una orden cuestiones sobre los alimentos y los sucedáneos”.

Cheapflation, pero con información clara en el etiquetado

Según Ferrer, en estas alternativas es fundamental considerar cómo se informa al consumidor, tal y como prevé el Reglamento 1169/2011, ya que la posibilidad de sustitución de algún componente o ingrediente está prevista en el Anexo VI:

En el caso de alimentos en los que un componente o ingrediente que los consumidores esperan que haya sido habitualmente utilizado se ha sustituido por otro componente o ingrediente, el etiquetado deberá contener —además de la lista de ingredientes— una indicación clara del componente o ingrediente que ha sido utilizado en esa sustitución parcial o total: a) muy cerca de la denominación del producto, y b) utilizando un tamaño con una altura de la x correspondiente al menos al 75 % de la altura de la x de la denominación del producto y no inferior al tamaño mínimo requerido en el artículo 13, apartado 2, del presente Reglamento.

“La práctica de la sustitución es factible, siempre que se facilite la información adecuadamente y que, además, se haga de acuerdo con las prácticas informativas leales basadas en que la información alimentaria será precisa, clara y fácil de comprender para el consumidor”, señala José María Ferrer, añadiendo que la Comisión Europea ya trató estas opciones en las preguntas y respuestas relativas a la aplicación de dicho reglamento sobre la información alimentaria facilitada al consumidor como, por ejemplo, un alimento en el que un componente presente de forma natural se ha sustituido por un componente o un ingrediente distinto, por ejemplo, un producto que parece queso en el que la materia grasa de la leche se ha sustituido por grasa de origen vegetal. “Es responsabilidad del operador alimentario encontrar una denominación adecuada para este alimento de sustitución de conformidad con las normas relativas a la denominación del alimento”, apunta el experto en derecho alimentario de AINIA.

Resumen
Cheapflation, la estrategia de sustituir ingredientes en los alimentos por otros de menor coste
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Cheapflation, la estrategia de sustituir ingredientes en los alimentos por otros de menor coste
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El incremento de precios de las materias primas en los alimentos ha agudizado el ingenio para contener los costes finales. Y una de las opciones que se está barajando es lo que se ha denominado 'cheapflation', la sustitución de ciertos ingredientes o productos alimenticios por otros de menor coste.
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