En Gran Bretaña, como en casi todo el mundo, las fiestas navideñas siguen teniendo mucho que ver con la celebración del nacimiento de Jesús; pero más de un aspecto de las navidades británicas tiene un origen pagano. Por poner un ejemplo, el típico símbolo del muérdago proviene una costumbre de tiempos inmemoriales, cuando ya estaba […]
En Gran Bretaña, como en casi todo el mundo, las fiestas navideñas siguen teniendo mucho que ver con la celebración del nacimiento de Jesús; pero más de un aspecto de las navidades británicas tiene un origen pagano. Por poner un ejemplo, el típico símbolo del muérdago proviene una costumbre de tiempos inmemoriales, cuando ya estaba establecido que si dos personas se encontraban bajo un árbol con muérdago les estaba prohibido pelear, aunque fuesen enemigos acérrimos.
Los tradicionales ‘Christmas crackers’ de Tom Smith
Hoy en día, algunas de estas antiguas costumbres se han mantenido, otras se han ido adecuando a las circunstancias y formas de vida. Pero en resumen, si se quieren vivir unas Navidades típicamente británicas, solo hay que seguir unas sencillas pautas
Los preparativos
Envíar tarjetas navideñas. Desde finales de otoño las tarjetas de Navidad invaden las tiendas en Gran Bretaña, que van caldeando el ambiente festivo. Las tarjetas se hicieron populares en la Inglaterra victoriana. La primera fue creación de sir Henry Cole, un personaje destacado de la cultura de la época que más tarde llegó a director del Victoria & Albert Museum.
Los árboles de Navidad. Los árboles de Navidad se pusieron de moda gracias al príncipe Alberto, marido de la reina Victoria, que los trajo de Alemania. Muchos pueblos y ciudades montan uno durante las fiestas. Si estamos en Londres por estas fechas hay que echar un vistazo al enorme árbol de Trafalgar Square, un regalo anual del pueblo de Noruega.
Escuchar villancicos en la iglesia. Antes y durante el día de Navidad, las iglesias y catedrales celebran oficios especiales en los que los asistentes pueden cantar los típicos villancicos. La costumbre se remonta a la Inglaterra medieval, cuando los juglares viajaban de castillo en castillo cantando para ganarse la cena. Todavía se puede ver por las calles a cantores de villancicos recogiendo dinero para obras de caridad.
Christmas crackers. Desde 1847, antes de la comida de Navidad, los británicos hacen estallar los Christmas crackers. Los inventó el confitero Tom Smith para aumentar sus ventas durante la breve pero lucrativa época navideña. Antes contenían mensajes románticos, frases o baratijas. Hoy día se puede encontrar dentro de ellos un sombrerito, un pequeño regalo o un chiste. Desde 1906, los petardos Tom Smith originales llevan el sello de proveedor de la Casa Real que les otorgó el príncipe de Gales. Actualmente la empresa sigue proporcionando petardos a la familia real, pero su contenido es un secreto celosamente guardado.
¡A comer!
El banquete. Después de tomar un vaso de vino caliente con especias —imprescindible desde que Charles Dickens lo convirtió en la bebida navideña por excelencia en Canción de Navidad— lo suyo es sentarse ante una tradicional comida de Navidad que debe incluir pavo o ganso asado, patatas y verduras al horno y una guarnición completa (panceta rellena, salchichas, salsa de arándanos) para acabar con un delicioso pudin o un pastel de Navidad, o con un pastel de carne. A pesar de su nombre, los pasteles de carne son dulces y afrutados. Hasta el siglo XVII se preparaban con carne. En el siglo XVIII, cuando el azúcar se hizo más asequible, empezaron a hacerse dulces.
Muchos hoteles y restaurantes sirven la cena tradicional de Navidad, y otros le dan un toque especial. Por ejemplo, el hotel Coombe Abbey, en Coventry (a menos de dos horas en tren desde Londres), ofrece un festín navideño al estilo medieval y un banquete al estilo bávaro.
Asistir a una pantomima. “Está detrás de ti”. O “Sí, sí que lo hizo/No, no lo hizo” son frases que sonarán familiares después de asistir a una pantomima de Navidad. Inspiradas, a grandes rasgos, en historias tradicionales y cuentos de hadas, estos espectáculos llenos de color, canciones, bailes, bromas y con la participación del público gustan tanto a niños como a adultos. Las pantomimas son típicamente británicas, divertidas, ligeras y muy festivas. Muchos personajes famosos las han representado en el pasado. En los teatros londinenses de Wimbledon y Old Vic, por ejemplo, es fácil encontrarse siempre con algún rostro célebre.
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