En el suroeste de Navarra, en el término geográfico de Lodosa, se cultiva el Pimiento del Piquillo de Lodosa, una variedad autóctona que precisamente en esa zona alcanza su máxima calidad gustativa. Y este año está viviendo una de sus mejores campañas, tanto por lo que respecta a la productividad, con una previsión de recolección […]
En el suroeste de Navarra, en el término geográfico de Lodosa, se cultiva el Pimiento del Piquillo de Lodosa, una variedad autóctona que precisamente en esa zona alcanza su máxima calidad gustativa.
Y este año está viviendo una de sus mejores campañas, tanto por lo que respecta a la productividad, con una previsión de recolección de 1,5 millones de kilos que convertiría esta cosecha en la mayor de los últimos años, como por la excelente calidad que está resultando de las primeras muestras.
La campaña, que comenzó a principios de septiembre, ha dado ya dos recogidas y se espera llegar hasta cuatro. El calor que se ha mantenido desde el mes de agosto es el principal responsable del incremento de la producción. Salvo imprevistos meteorológicos, agricultores y empresarios creen que la campaña estará acabada para mediados de octubre. El Consejo Regulador confirma las expectativas y añade que no se han detectados pimientos picantes en la producción de este año.
El pimiento certificado por la Denominación de Origen Pimiento del Piquillo de Lodosa, ampara la conserva de frutos enteros de las categorías Extra y Primera de la variedad “piquillo”, cultivados y elaborados exclusivamente en los ocho municipios amparados por el Reglamento.
Se reconoce por su color rojo vivo, su pequeño tamaño (8-10 cm. de largo), su forma plana-triangular con una característica punta ligeramente curva. El peso medio del fruto es de 35-50 gr. y su carne es fina y compacta.

