La mayoría de las personas opinan que en el futuro los insectos podrían ser una fuente alternativa y sostenible de proteína y, por lo tanto, piensan que su integración en la dieta —con una serie de factores condicionantes— se podría convertir en una realidad.

Es una de las principales conclusiones que se extraen de un estudio realizado por el grupo FoodLab de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) sobre el consumo de insectos para identificar los parámetros que contribuirían a mejorar la aceptación de su consumo basado en las respuestas de 1034 personas que han participado en la encuesta sobre el consumo de insectos.

Sobre la aceptación del consumo de insectos

Y los principales resultados de este estudio, que han sido publicados en el International Journal of Environmental Research and Public Health, son:

Una inmensa mayoría (86 %) responde que nunca ha comido insectos, y solo un 13 % los ha probado.

  • La principal razón que aducen para no consumir insectos es el asco (38 %), seguida por la carencia de hábito (15 %), las dudas sobre su seguridad (9 %) o razones culturales (6 %), entre otras.
  • En cuanto a si estarían dispuestos a incluirlos en su dieta habitual, solo un 16 % responde que sí, mientras que un 82 % asegura que no lo haría. También una mayoría, el 71 %, afirma que no cocinaría insectos en casa, mientras que un 28 % contesta que sí. Preguntados sobre si ofrecerían platos con insectos en un restaurante, el 73 % dice que no, mientras que un 25 % responde positivamente. La mayoría, un 81 %, opina que el público general no recibiría bien platos con insectos, pero un 16 % cree que sí.
  • A pesar del rechazo, en determinadas condiciones la valoración del consumo de insectos mejora. De hecho, según los datos, casi el 50 % de las personas encuestadas piensa que disponer de información sobre el potencial que tienen los insectos como alimento sostenible alentaría a consumirlos, mientras que un 48 % dice que no. El optimismo respecto al futuro se pone en evidencia cuando se les pregunta si creen que el consumo de insectos podría ser una práctica futura. Una clara mayoría, el 58 %, responde afirmativamente, mientras que un 38 % opina lo contrario.
  • La mayor parte de los encuestados indican que la manera en la que puedan ser preparados los insectos para ser consumidos es importante a la hora de atraer a los consumidores. En este sentido, un 70 % de las personas manifiesta que una preparación de modo que la forma natural del insecto no se pueda ver haría que su consumo fuera más agradable. Así mismo, un 10 % considera que, si la forma del insecto se hiciera visible, su consumo disminuiría. De manera muy mayoritaria, los encuestados opinan que el formato de harina sería el más interesante (23 %), seguido por el de galletas (6 %) o barritas (5,8 %).
  • Y finalmente, por género y edad, los hombres se muestran más abiertos a consumir insectos que las mujeres, y también se ha puesto de relieve que el grupo de edad más receptivo a probarlos es el de 40 a 59 años.
Resumen
Factores que ayudarían a mejorar la aceptación del consumo de insectos
Título
Factores que ayudarían a mejorar la aceptación del consumo de insectos
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La mayoría de las personas opinan que en el futuro los insectos podrían ser una fuente alternativa y sostenible de proteína y, por lo tanto, piensan que su integración en la dieta —con una serie de factores condicionantes— se podría convertir en una realidad.
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