La sostenibilidad alimentaria es uno de los términos más utilizados en los últimos años en relación tanto a su faceta de consumo como a la de desperdicio. Sin embargo, aún enfrenta importantes desafíos de información, accesibilidad y confianza por parte de los consumidores.
Por ello, desde la Confederación Española de Cooperativas de Consumidores y Usuarios (Hispacoop) han realizado un estudio, Percepción de la alimentación sostenible por parte de las personas consumidoras, con el objetivo de analizar cómo las personas consumidoras aprecian la sostenibilidad en los productos alimentarios, para así comprender sus percepciones y detectar posibles opiniones negativas para diseñar propuestas que fomenten hábitos de consumo más sostenibles.
Percepción de la alimentación sostenible
Y los principales resultados de este informe —en fase cuantitativa muestra de 1001 consumidores, seleccionados de forma aleatoria estratificada y en fase cualitativa una muestra de tres personas expertas medioambiente, salud y alimentación— son:
- En general existe un conocimiento limitado y superficial del término ‘alimentos sostenibles. La mayoría asocia este concepto únicamente con aspectos ambientales, dejando de lado dimensiones sociales y económicas.
- También se detecta una carencia de información y desconfianza en el etiquetado, de modo que sólo una de cada tres personas confía en los datos sobre sostenibilidad que se incluyen en el etiquetado o envase. Apenas el 31,5% ha oído hablar de términos como ‘ecopostureo’ o ‘greenwashing’, reflejando una percepción generalizada de estas prácticas engañosas en este ámbito.
- Persisten diferencias de género, generacionales y económicas que limitan el acceso y la adopción de productos sostenibles. A mayor edad, una mayor sensación de estar bien informado sobre la sostenibilidad.
- Existen barreras económicas significativas: los productos sostenibles son percibidos como más costosos, dificultando su acceso especialmente a jóvenes y personas con menor poder adquisitivo.
- Predisposición al cambio. A pesar de las barreras, más de la mitad de las personas consumidoras encuestadas reconoce que sus elecciones influyen en los demás, mostrando una disposición a adoptar hábitos más sostenibles.
La información detallada sobre este estudio puede consultarse aquí.


