Ayer martes, 3 de marzo, se celebró en el Museo de la Sidra de Asturias, en la localidad de Nava el acto de entrega de los Premios de Escanciadores de Asturias 2025.
Organizado por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Sidra de Asturias y la Asociación de Escanciadores de Sidra de Asturias (AESA), el evento reconoció a los diez primeros clasificados de la última edición de estos Premios.
Los mejores escanciadores de sidra de Asturias
Los ganadores de esta edición han sido los siguientes:
- Salvador Ondó (Tierra Astur), ganador del certamen
- Wilkin Aquiles (La Montera Picona)
- Jorge Vargas (La Montera Picona)
- Amauris La Pauta (Tierra Astur)
- Melissa Bellón (Tierra Astur)
- Antonio Sorca (El Portal)
- Pelayo Rodríguez (La Montera Picona)
- Jonathan Trabanco (Los Portales de Jaminón)
- Isabella Padrón (Bodegas Anchón)
- Pablo Suárez (Tierra Astur)
En el acto también se reconoció a los tres mejores puntuados de la categoría sub25, así como a los tres mejores equipos de sidrerías, una de las novedades de este último campeonato.
Categoría Sub-25
- Amauris La Pauta (Tierra Astur)
- Isabella Padrón (Bodegas Anchón)
- Melisa Bellón (Tierra Astur)
Mejor equipo de escanciadores
- La Montera Picona de Ramón (Gijón)
- Sidrería Tierra Astur (Oviedo)
- Sidrería El Portal (Villaviciosa)
- Sidrería Fuente Villoria (Lugones)
El escanciado perfecto
Para despertar el carbónico y alcanzar la frescura de su sabor, la sidra natural tradicional debe ser servida utilizando, el escanciado, que requiere una considerable habilidad y precisión, para lo que es necesario que el establecimiento almacene la sidra en un lugar frasco y cuando vaya a servirla, su temperatura sea de entre 12 ºC y 14 ºC. Se deben usar unos vasos específicos para ello, vasos de sidra, con un grosor de cristal lo más fino posible y la cantidad de sidra escanciada (culete) no debería ser inferior a 100 ml.
El escanciado implica adoptar una postura recta sosteniendo la botella alta sobre la cabeza y el vaso inclinado debajo de la cintura, en el centro del cuerpo, de forma que el chorro de sidra debe ser recto y caer en el borde del vaso, despertando las mejores cualidades de esta bebida refrescante. Una vez vertido en el vaso, esto se denomina ‘culete’, se debe beber inmediatamente de forma continuada para disfrutar del sabor de las burbujas que han sido vitalizadas por el escanciado.
Actualmente, cada bebedor usa un vaso de forma individual, pero la botella se suele compartir, llegando a ser la medida ideal de la botella seis culetes de sidra.


