En las caóticas calles del distrito de suministros para restaurantes más extenso del mundo, las ventas dirigidas a los aficionados a la cocina, a los ‘chefs caseros’, están disminuyendo día a día. Sin embargo, un nuevo un indicador de tendencia se está abriendo paso a marchas agigantadas: los falsos alimentos de plástico. Según informa The […]

En las caóticas calles del distrito de suministros para restaurantes más extenso del mundo, las ventas dirigidas a los aficionados a la cocina, a los ‘chefs caseros’, están disminuyendo día a día. Sin embargo, un nuevo un indicador de tendencia se está abriendo paso a marchas agigantadas: los falsos alimentos de plástico.

Según informa The New York Times en un artículo firmado por Glenn Collins, la zona, llamada Kappabashi Kitchen Town (Kappabashi la ciudad de la cocina), es una franja de casi un kilómetro de longitud situada en el barrio de Asakusa, al noreste de Tokio, un alucinante revoltijo de unas 200 tiendas de mayoristas y minoristas que venden casi cualquier cosa, desde cuchillos y cajitas bento para comida japonesa, hasta pizarras de menú o taburetes, todo lo necesario para surtir a una ciudad nunca antes había estado tan vorazmente hambrienta.

“Ahora, los jóvenes están comiendo más fuera de casa y cocinando menos en sus hogares” comentaba el encargado de una de las tiendas de este barrio. “Como consecuencia del incremento de sus clientes, los restaurantes se encuentran a rebosar y necesitan lo que nosotros les vendemos» decía, refiriéndose a unas llamativas e ingeniosas réplicas en plástico de innumerables platos con diferentes tipos de comida.

Tokio-plastico2Desde fideos ramen hasta pizza margarita

Bols con fideos ramen (42 €), platos de caldo de huevas de salmón (31 €), hamburguesas y perritos calientes (127 € cada), pizzas margarita (20 €) y hasta unos palillos suspendiendo en el aire unos goteantes y sugerentes noodles (20 €), todos ellos expuestos y a la disposición de los innumerables establecimientos de Tokio, que los colocan cuidadosamente en sus escaparates para animar a los comensales a decidir qué platos prefieren.

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