Jordi Roca, el más pequeño de los hermanos Roca (El Celler de Can Roca, 3 estrellas Michelin y segundo mejor restaurante del mundo) inauguró ayer viernes la heladería Rocambolesc, un nuevo espacio situado en Girona, en la calle Santa Clara, pleno centro comercial de la ciudad. El proyecto se venía desarrollando desde hace meses, según […]

Jordi Roca, el más pequeño de los hermanos Roca (El Celler de Can Roca, 3 estrellas Michelin y segundo mejor restaurante del mundo) inauguró ayer viernes la heladería Rocambolesc, un nuevo espacio situado en Girona, en la calle Santa Clara, pleno centro comercial de la ciudad.

El proyecto se venía desarrollando desde hace meses, según explicaba su hermano, Joan Roca, en la entrevista concedida a diariodeagstronomia.com el pasado 6 de febrero: “Jordi va a abrir ahora una heladería en Girona, porque le hace mucha ilusión y, en estas cosas, sobre todo tiene que haber ilusión detrás. Hace ya tiempo que nos está dando la chapa: ‘si no lo hacemos los tres lo hago yo solo’, y al final hemos dicho: ‘no, hombre, bueno, va’. Una heladería, por pura cuestión de ilusión, porque hace unos helados fantásticos y tiene ganas de hacerlo”, comentaba entonces el mayor de los hermanos Roca.  

Postres, libros y hasta un perfume

Jordi es el responsable del apartado más dulce de El Celler de Can Roca, los postres, a los que ha conseguido aportar una genial dosis de imaginación, libertad y descaro, ingredientes que también ha sabido aplicar al diseño de un perfume con su firma, ‘Núvol de llimona’, que se comercializa en el propio Celler, a través de Internet y a partir de ahora, también en Rocambolesc.

Es, además, autor de dos libros: Dulces sensaciones (Ara Llibres, 2007) y más recientemente Los postres de Jordi Roca, (Océano Ámbar), galardonado a primeros de este año con el Prix de la Littérature Gastronomique 2011, otorgado por la Academia Internacional de Gastronomía.

 

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