La nueva tendencia del ticket digital cada vez es más popular en determinados segmentos de consumidores, para los que representa una solución más ecológica en contraposición al ticket físico en papel, pero enfrenta a las empresas a un nuevo problema: la privacidad de los datos de su cliente.
Y es que teniendo en cuenta la creciente preocupación por la sostenibilidad y el desperdicio, los tickets físicos están más en entredicho que nunca: para su impresión se utiliza papel térmico, un material especial sobre el que se imprimen los datos de una compra a través de calor, sin necesidad de usar tinta, y que contiene compuestos contaminantes como el BPA. Todo ello hace que los tickets no se puedan reciclar.
El ticket digital
Sin embargo, utilizando tickets digitales, los comercios pueden ofrecer a los clientes una propuesta de compra más sostenible y limpia. Además de reducir los residuos derivados del proceso industrial de convertir la celulosa en papel, los recibos electrónicos son neutros en carbono, ya que ayudan a minimizar las emisiones provocadas por dicho proceso, así como las generadas en el transporte del material o la impresión de los documentos.
En este sentido, las grandes cadenas de supermercados llevan tiempo trabajando para adaptarse a estas nuevas exigencias de los consumidores de formatos más ecológicos, por ejemplo, mediante la reducción de bolsas de plástico de un solo uso o la incorporación de productos bio en sus lineales. Y ahora, algunas buscan ir un paso más allá, y ya ofrecen distintas opciones de ticket digital: tras compartir los datos personales como teléfono o email, los clientes reciben la copia de su recibo, que puede ser almacenado en las aplicaciones propias o en el correo electrónico.
Sin embargo, muchos consumidores ven carencias en el nuevo formato; sobre todo, por la necesidad de dar al comercio datos personales de los que antes no disponía. “Los consumidores tenemos derecho a salvaguardar nuestra privacidad y que ésta no se vea comprometida si elegimos optar por un ticket digital”, explica Isabel Nogales, responsable de desarrollo de negocio en España de fiskaly, una de las empresas que trabajan en este sentido, desarrollando una solución de ticket digital que garantiza la privacidad del consumidor, ya que tras realizar una compra, el terminal de pago muestra un código QR que el usuario puede fácilmente escanear para recibir su ticket en su teléfono móvil y guardarlo en PDF o en su wallet digital, sin necesidad de compartir su teléfono o email.


