Hacer un cuscús a la manera tradicional marroquí supone todo un rito que necesita al menos los conocimientos culinarios y culturales básicos de esa cocina, además de disponer del tiempo suficiente para su correcta elaboración.Pero si nos conformamos con una versión casera de este agradable plato, el resultado para quien no esté muy acostumbrado es […]

Hacer un cuscús a la manera tradicional marroquí supone todo un rito que necesita al menos los conocimientos culinarios y culturales básicos de esa cocina, además de disponer del tiempo suficiente para su correcta elaboración.
Pero si nos conformamos con una versión casera de este agradable plato, el resultado para quien no esté muy acostumbrado es bastante aceptable y sobre todo rápido y sabroso.

Calentamos un par de cucharadas de aceite en un reciente tipo olla o sartén, con un diente de ajo picado y un par de cayenas. Cuando esté a punto, echamos la sémola y removemos continuamente hasta que empiece a estar tostado.

Separar del fuego, eliminar las cayenas y verter la misma cantidad de agua hirviendo, que ya teníamos preparada con anterioridad.

Dejamos que crezca la pasta, removiendo un poco solo al principio para distribuir bien el contenido en el recipiente y luego dejándola reposar. Más o menos cinco minutos.

Pasado ese tiempo, separar cuidadosamente con un tenedor ancho por capas, desde la superior hasta la base, para que el cuscús quede bien suelto, e ir pasando a otro recipiente. Reservar.

Sofreír el acompañamiento que se prefiera (verduras, carne, gambas, etc) y cuando esté listo echarlo sobre la sémola reservada y darle un par de vueltas al fuego removiendo bien para que mezcle todo.

El cuscús está listo, con la ventaja de que la pasta ha quedado tostada, suelta, entera y muy sabrosa. No es como el que se come en Casablanca, pero es una opción de pasta diferente y original.

Ingredientes: dos cucharadas de aceite, un diente de ajo, un par de cayenas, la sémola del cuscus, agua, acompañamiento al gusto.