Una alimentación saludable es básica para evitar el aumento de la dependencia, la aceleración de patologías crónicas y, en general, el rápido deterior de la salud de las personas mayores, mientras que en los cuidados de larga duración se deben tener siempre en cuenta los principios éticos de dignidad, vulnerabilidad, autonomía e integridad.

Son algunas de las principales conclusiones que se extraen de la tercera jornada del Foro de Envejecimiento organizado por la Fundación Edad&Vida y celebrada hoy miércoles, con varias ponencias e intervenciones:

Edwin Fernández, doctor en nutrición, científico-investigador de la Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Universitario La Paz, ha explicado que las personas mayores son un grupo etario con requerimientos nutricionales específicos y padecen enfermedades crónicas como la hipertensión, la diabetes o la artrosis, entre otras. Enfermedades que provocan cambios tanto en sus requerimientos nutricionales como en su calidad de vida, por lo que la alimentación es clave para hacer frente a estos cambios en el organismo y evitar un rápido deterioro de la salud, porque la desnutrición derivada de una alimentación inadecuada y de patologías crónicas supone una disminución significativa de la funcionalidad de la persona y un aumento de la dependencia.

Productos nutricionales para una alimentación saludable

Romina Polo, nutricionista-dietista de Campofrío, ha expuesto las principales características de los productos Healthcare de su compañía, “alimentos totalmente naturales, que cubren los requerimientos nutricionales de las personas mayores, y que cuentan con una textura modificada para facilitar la ingesta de las personas con problemas de masticación o disfagia”.

Por su parte, Jaume Borràs, de BrudyLab, ha explicado las ventajas de la micronutrición: “El proceso de envejecimiento biológico va asociado al estrés oxidativo al que sometemos a nuestro organismo a lo largo de nuestra vida, y que deriva del oxígeno que respiramos desde que nacemos hasta que morimos. La micronutrición nos permite suavizarlo, minimizarlo y hacerlo menos agresivo, favoreciendo y potenciando a su vez los mecanismos reparadores”.

La ética en los cuidados de larga duración

Victoria Camps, especialista en bioética y ética de los cuidados, ha hecho hincapié en las implicaciones éticas y morales que deben llevar asociadas todos los cuidados de personas en situación de dependencia y/o vulnerabilidad: “Los cuidados y la asistencia deben cubrir una serie de necesidades integrales —clínicas, sociales, emocionales, espirituales…— y adaptarse a las preferencias y deseos de las personas que los reciben”

Salomé Martín, de Eulen Sociosanitario, opinaba que “debemos reflexionar en profundidad para modificar el modelo de cuidados de larga duración. Debemos evolucionar hacia la integración de la sanidad y los servicios sociales, poner en valor al sector del cuidado y sus profesionales, desarrollar lo servicios domiciliarios, y que los diferentes modelos de centros se adapten a las necesidades y opciones personales distintas de las personas mayores”.

Fini Pérez, de DomusVi, destacaba que “para cuidar a una persona debemos comprender su historia, su relato de vida, y hallar las claves para conocer sus necesidades actuales”.

Y, finalmente, Rosa Bonachela, de Macrosad, ponía el foco en la visión humanista que debe tener cualquier empresa, asegurando que “la ética para un envejecimiento digno y positivo debería prevalecer en todas las compañías y organizaciones del sector, garantizando un envejecimiento con óptimos niveles de bienestar y calidad de vida”.

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Una alimentación saludable, entre las claves para el bienestar de las personas mayores
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Una alimentación saludable, entre las claves para el bienestar de las personas mayores
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Una alimentación saludable es básica para evitar el aumento de la dependencia, la aceleración de patologías crónicas y, en general, el rápido deterior de la salud de las personas mayores.
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