Un ambicioso proyecto que se fundamenta en la rica historia que une a Zaragoza y Aragón con la Garnacha, que se remonta a siglos atrás y que contempla iniciativas como la creación de rutas de enoturismo, la celebración de un Festival Mundial de la Garnacha, congresos internacionales y campañas de promoción a nivel nacional e internacional.
Zaragoza ha presentado hoy jueves su proyecto para convertirse en la Capital Mundial de la Garnacha —variedad de uva autóctona de la zona—, que busca posicionar a la ciudad como epicentro internacional de esta variedad aprovechando la riqueza vitivinícola de la provincia. El proyecto cuenta con el apoyo y colaboración de instituciones internacionales como la Organización Internacional del Vino (OIV) y el Instituto Agronómico Mediterráneo (IAMZ), y propone un completo plan de acción con iniciativas como la creación de rutas de enoturismo, la celebración de un Festival Mundial de la Garnacha, congresos internacionales y campañas de promoción a nivel nacional e internacional.
Zaragoza y la garnacha. Un poco de historia
La garnacha es una de las cinco variedades de uva tinta más importantes del mundo, y la única según los estudios, de origen español, con presencia en las tres Denominaciones de Origen de la provincia de Zaragoza, Calatayud, Campo de Borja y Cariñena.
Ya durante la Edad Media los vinos de Garnacha de las regiones aledañas, apreciados por su calidad, se comercializaban a través de Zaragoza, donde se encontraba la Corte Real del Reino de Aragón. Esto provocó, además, que la nobleza fuera consumidora habitual de garnacha, elevando el prestigio de la variedad, una rica historia que se ha transmitido de generación en generación, dando forma a un presente en el que Aragón se consolida como cuna y protectora de la Garnacha. La provincia de Zaragoza, en concreto, cuenta con más de 18 000 hectáreas dedicadas al cultivo de la vid, concentrando una parte significativa de las 35 880 hectáreas que existen en toda la región.


