Para el Consejo Regulador de la Indicación Geográfica Protegida (Corderex), el año 2011 ha finalizado con la certificación de 98.558 canales de cordero con el sello de calidad Cordero de Extremadura, lo que supone un incremento del 24% más que en 2010 y triplica los resultados obtenidos en 2009. Corderex cierra el ejercicio con 792 […]

Para el Consejo Regulador de la Indicación Geográfica Protegida (Corderex), el año 2011 ha finalizado con la certificación de 98.558 canales de cordero con el sello de calidad Cordero de Extremadura, lo que supone un incremento del 24% más que en 2010 y triplica los resultados obtenidos en 2009.

Corderex cierra el ejercicio con 792 explotaciones ganaderas inscritas, un censo de 558.813 ovejas, 5 centros de tipificación, 5 mataderos y 7 entidades autorizadas para la comercialización del producto. En total, las entidades inscritas en la IGP que comercializan su producto alcanzan una facturación de 9,5 millones de euros, un 50,8 por ciento más que en 2010.

Según Raúl Muñiz, director técnico de Corderex, la difícil situación que atraviesa el sector se ha logrado superar gracias a varios factores, como ‘’las líneas de ayuda de la Unión Europea, que incentivan a productores y transformadores a inscribirse en sellos de calidad como Corderex, o al compromiso de la mayor cooperativa nacional de ovino, la extremeña OVISO, con la IGP’’.

Exigencias de calidad

Además, explica Muñiz, este año “se han incrementado los esfuerzos por concienciar al consumidor de los elevados costes de producción que supone la producción y la transformación, en primer lugar, de un producto como la carne de cordero y, en segundo lugar, de un producto con reconocimiento IGP que exige exhaustivos controles sanitarios y de calidad.

Para ello, Corderex ha reforzado su presencia en el mercado y su participación en ferias y eventos gastronómicos como Madrid Fusión, el Salón Internacional del Turismo de Cataluña, el Salón del Club de Gourmets, la Feria de la Alimentación Anuga en Alemania o su cita anual en Madrid con una degustación popular de caldereta, que logró reunir a más de 5.000 madrileños en el barrio de Prosperidad.