Al igual que muchas otras actividades realizadas en el espacio, la alimentación requiere algunas consideraciones especiales. Mientras que orbitan alrededor de la Tierra, los astronautas viven y trabajan en condiciones de microgravedad que afectan a migas y alimentos secos (ingredientes en polvo, especias, condimentos…) porque flotan y podrían contaminar el medio ambiente. La Agencia Espacial […]

Al igual que muchas otras actividades realizadas en el espacio, la alimentación requiere algunas consideraciones especiales. Mientras que orbitan alrededor de la Tierra, los astronautas viven y trabajan en condiciones de microgravedad que afectan a migas y alimentos secos (ingredientes en polvo, especias, condimentos…) porque flotan y podrían contaminar el medio ambiente.

La Agencia Espacial Canadiense (CSA) ofrece algunas soluciones prácticas existentes y probadas para superar los retos de la alimentación en condiciones de ingravidez:

– Los astronautas (o futuros viajeros espaciales) deberán consumir principalmente alimentos húmedos y pegajosos como la avena, huevos revueltos, postres y guisos, ya que se adhieren a los utensilios para comer lo suficiente como para que la comida se pueda llevar hasta la boca. 

– Los alimentos como el pan son rechazados porque producen migajas que pueden flotar alrededor; sin embargo, las tortitas de maíz o trigo resultan perfectas para comer en caída libre. 

– La sal y la pimienta también se consumen en vuelo, pero la sal debe ser disuelta en agua y la pimienta suspendida en aceite.

Para ello, los astronautas seleccionan algunos de los alimentos que desean comer en el espacio varios meses antes de su lanzamiento. Puesto que en el espacio existe una capacidad limitada de refrigeración, los alimentos se elaboran y envasan de forma que se asegure que durarán toda la misión. En este sentido, los alimentos pueden presentarse de diversas formas: 

– Frescos, como por ejemplo, manzanas o naranjas. En este caso, deberán ser consumidos en los primeros días de estancia en el espacio.

– De humedad intermedia , por ejemplo albaricoques secos o carne seca.

– Tras habérseles aplicado radiaciones ionizantes (para destruir ciertos microorganismos), por ejemplo un bistec.

– En su forma natural , por ejemplo tortitas o frutos secos.

– Alimentos rehidratables, como la harina de avena con pasas, o verduras teriyaki

– Preparaciones termoestabilizadas (procesadas mediante el calor para destruir microorganismos) como ensaladilla de atún o sopa de guisantes.

– Bebidas: café, el té o limonada, todas ellas rehidratables.

Cómo preparar la comida

Los astronautas preparan sus comidas basándose en precisas instrucciones impresas en una etiqueta adherida a cada alimento. Esta etiqueta indica también la fecha de caducidad de los alimentos.

Aunque los alimentos frescos y los naturales se pueden comer directamente del paquete, la mayoría de las comidas requieren preparación. Para preparar las comidas y bebidas rehidratables, el astronauta debe retirar la cubierta de plástico en un extremo del paquete y conectarlo a un dispensador de agua, para inyectar una cantidad específica de agua caliente o fría. Los alimentos termoestabilizados o rehidratables, así como los productos irradiados pueden ser calentados en un horno de convección.

Además de los utensilios habituales, las bandejas de comida están equipadas con unas tijeras para cortar y abrir los paquetes de alimentos y para eliminar pequeños trozos de comida. Todas las bebidas se consumen a través de una pajita para evitar que el líquido se escape. Al acabar de comer, los envases vacíos se descartan y las bandejas y utensilios se limpian con toallitas húmedas.

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