Los hombres casados que pasan más tiempo realizando tareas domésticas como cocinar, limpiar o hacer la compra, tendrían menos relaciones sexuales que los que no hacen tanto esas tareas, de acuerdo con un estudio del Centro de Estudios Avanzados en Ciencias Sociales (CEACS) de Madrid, perteneciente al Instituto Juan March, un trabajo recientemente publicado por […]

Los hombres casados que pasan más tiempo realizando tareas domésticas como cocinar, limpiar o hacer la compra, tendrían menos relaciones sexuales que los que no hacen tanto esas tareas, de acuerdo con un estudio del Centro de Estudios Avanzados en Ciencias Sociales (CEACS) de Madrid, perteneciente al Instituto Juan March, un trabajo recientemente publicado por la American Sociological Association.

“Nuestros hallazgos sugieren la importancia de los roles de género socializados en la frecuencia sexual dentro del matrimonio heterosexual”, asegura Sabino Kornrich, autor principal del estudio e investigador junior en el CEACS. “Las parejas en las que los hombres participan más en tareas domésticas tradicionalmente realizadas por las mujeres reportan tener relaciones sexuales con menos frecuencia. Del mismo modo, las parejas en las que los hombres participan más en las tareas tradicionalmente masculinas, como trabajar en el jardín, pagar las cuentas o reparar el automóvil, reportan una mayor frecuencia sexual.”

El estudio, titulado Igualitarismo, quehaceres domésticos, y frecuencia sexual en el matrimonio, que contempla parejas heterosexuales casadas en los Estados Unidos, se basa en datos representativos a nivel nacional de la ‘Encuesta Nacional de Familias y Hogares’. Los hombres reportaron haber tenido sexo una media de 5,2 veces en el mes anterior a la encuesta, mientras que las mujeres reportaron 5,6 veces de promedio. Sin embargo, tanto los hombres como las mujeres pertenecientes a parejas con una división de tareas domésticas en la línea más tradicional de géneros, informaron haber mantenido más sexo que los que tenían una división más igualitaria.

Guiones sexuales de género

“Los resultados sugieren la existencia de un conjunto de guiones sexuales de género en los que la representación tradicional y la visualización del género es importante para la creación del deseo sexual y el rendimiento de la actividad sexual”, asegura Kornrich, quien es co-autor del estudio junto con dos profesoras de la Universidad de Washington, Julie Brines, profesora asociada de sociología y Katrina Leupp, doctoranda en sociología.

Además, los investigadores descubrieron que la felicidad, la religión, la ideología de género y otra serie de variables, no afectan a la relación entre la división más tradicional de las tareas y la actividad sexual más frecuente: “La importancia del género ha disminuido con el tiempo, pero sigue ejerciendo una fuerte influencia sobre los comportamientos individuales, incluyendo la frecuencia sexual dentro del matrimonio”, afirma Kornrich.

Sin justificaciones

Pero, para los esposos que podrían ver en este estudio una justificación para no cocinar, limpiar, ir de compras o realizar cualquier otro tipo de tareas domésticas tradicionalmente femeninas, Kornrich advierte: “Los hombres que se niegan a ayudar en casa podrían aumentar los conflictos en su matrimonio y provocar una menor satisfacción marital de sus esposas. Investigaciones anteriores han demostrado que la satisfacción marital de las mujeres está vinculada a la participación de los hombres en las tareas del hogar en general, que abarca trabajos tradicionalmente realizados por hombres y por mujeres”.

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