La Consejería de Cultura y Turismo de Castilla y León ha iniciado el procedimiento para la declaración de las bodegas de Aranda de Duero (Burgos) como Bien de Interés Cultural con la categoría de Conjunto Etnológico. Las bodegas subterráneas de esta localidad, junto con el legado patrimonial relacionado con la arquitectura del vino, constituyen un […]

La Consejería de Cultura y Turismo de Castilla y León ha iniciado el procedimiento para la declaración de las bodegas de Aranda de Duero (Burgos) como Bien de Interés Cultural con la categoría de Conjunto Etnológico. Las bodegas subterráneas de esta localidad, junto con el legado patrimonial relacionado con la arquitectura del vino, constituyen un elemento cultural muy significativo y estrechamente ligado al propio desarrollo de Aranda de Duero.

Bodegas El Lagar de Isilla (s. XV). Aranda de Duero (Burgos)

La gran red de bodegas que se desarrolla bajo las edificaciones tradicionales del casco antiguo, cuyos orígenes se remontan al siglo XV, se ha ido transmitiendo de generación en generación hasta el momento presente en un buen estado de conservación.

Con la puesta en marcha de este procedimiento para su declaración como Bien de Interés Cultural La consejería pretende dar protección a todo este Conjunto Etnológico: las propias galerías, sus accesos y las dependencias relacionadas con la actividad mercantil; los lagares y portalones; así como los elementos auxiliares de estas instalaciones, como son zarceras, sumideros o respiraderos, entre otros.

Red de túneles subterráneos

Las bodegas subterráneas de Aranda, muchas ellas medievales, ocupan una superficie con una longitud de casi siete kilómetros y se encuentran edificadas a una profundidad entre los 9 y los 12 metros.

Según la mayoría de las reseñas históricas su origen se remonta a los siglos XII y XIII cuando la supervivencia económica de la localidad dependía plenamente de la comercialización alrededor del mundo del vino, motivo que llevó a sus antiguos habitantes a construir una intrincada red de pasadizos subterráneos que garantizaran la correcta conservación de los caldos, que se mantienen durante todo el año a una temperatura constante entre 11 y 13 grados.


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