Las navidades son siempre una época de celebración, de reencuentro. Unos días en los que se multiplican las reuniones en casa con familia, amigos, compañeros… unos agradables y entrañables momentos que nos gusta acompañar con los mejores productos, como es el caso de un buen Queso Manchego.

Un queso excepcional, elaborado con leche de oveja de la raza manchega que, debido a su calidad, su sabor y textura, y a la facilidad para encontrarlo casi en cualquier parte, se ha convertido en un uno de los más conocidos y apreciados en todo el mundo.

Pero… ojo!, porque debido precisamente a este éxito, una serie de marcas han aprovechado para utilizar en su etiquetado elementos gráficos que recuerden a La Mancha —molinos, Don Quijote, Rocinante, Sancho Panza…— y vender así como Queso Manchego unos quesos parecidos, pero que nada tienen que ver con el auténtico: ni poseen el sabor característico de la leche de la oveja de raza manchega, ni cuentan con los elementos identificativos del Queso Manchego.

Por ello, en estos días, el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Queso Manchego ha querido ayudar a los consumidores a diferenciar el Queso Manchego auténtico del que no lo es, ofreciendo una serie de sencillas claves a tener en cuenta en el momento de la compra.

Lo que hay que saber para elegir un buen Queso Manchego

La etiqueta comercial debe incluir el término ‘Queso Manchego’. En el caso de que se utilice leche cruda en su elaboración, tienen que incluir, además, la palabra ‘artesano’.

Debe llevar una contraetiqueta numerada. La contraetiqueta va adherida a la etiqueta comercial. Se compone del logo de la Denominación de Origen y de una serie de números, que sirven para identificar el queso. En el caso de quesos de pequeño tamaño o cuñas, esta contraetiqueta irá marcada en su esquina superior derecha por una banda, de color azul en los quesos pequeños, y verde en las cuñas.

Nueva placa de caseína. Esta nueva placa de caseína —con forma de corona circular— va incrustada en la corteza de la cara opuesta a la de la etiqueta comercial y en ella figuran el término ‘D.O.P. Queso Manchego’ y una serie de cinco dígitos y dos o tres letras que se repite, de modo que el diseño circular asegura que en cada porción haya un identificativo que garantice que el queso es, efectivamente, Queso Manchego.

Logo europeo. El Queso Manchego cuenta con la figura de calidad europea Denominación de Origen Protegida (DOP), lo que significa que la materia prima procede de la zona protegida por la Denominación de Origen —en este caso, un área que abarca 44.000 kilómetros cuadrados en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha—, así como que su elaboración se realiza en la misma zona. Y este distintivo de la Unión Europea garantiza que se respetan las características únicas del Queso Manchego, el vínculo con su región y un saber hacer que es sinónimo de calidad.

De leche de oveja de raza manchega y madurado. El Manchego es un queso de pasta prensada, elaborado con leche de oveja de la raza manchega, con una maduración mínima de 30 días para quesos elaborados con leche pasteurizada con peso igual o inferior a 1,5 kilos, y de 60 días para el resto de los formatos. La maduración máxima no puede superar los dos años. La leche debe estar exenta de productos medicamentosos que puedan incidir negativamente en la elaboración, maduración y conservación del queso.

Aspecto exterior. Un Queso Manchego auténtico debe tener una corteza dura, libre de parásitos y de color amarillo pálido o verdoso-negruzco cuando no se limpie la superficie de los mohos desarrollados durante la maduración. Además, presenta las impresiones de los moldes tipo ‘pleitas’ —trenzado de esparto— en la superficie lateral, y tipo ‘flor’ en las caras planas.

Y, finalmente, lo mejor: su interior, que debe ser de una pasta firme y compacta, con un color que vaya desde el blanco hasta el marfil-amarillento, un olor láctico y una elasticidad baja, con sensación mantecosa y algo harinosa, que puede ser granulosa en los muy maduros. En boca, su sabor, ligeramente ácido, fuerte y sabroso se transforma en picante en los quesos muy curados. Deja un gusto residual agradable y peculiar que le confiere la leche de oveja manchega.

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En navidades, un buen Queso Manchego... pero el auténtico
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En navidades, un buen Queso Manchego... pero el auténtico
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Las navidades son siempre una época de celebración, de reencuentro, unos días en los que se multiplican las reuniones y que nos gusta acompañar con los mejores productos, como es el caso de un buen Queso Manchego.
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