Visitas a bodegas, disfrutar de las fiestas populares, mercados tradicionales o una excelente gastronomía son algunas de las propuestas que completan una experiencia enoturística. Como las que propone la Ruta del Vino Ribera del Duero para redescubrir este territorio en verano. Una zona geiográfica que cuenta con una combinación única de tierra, microclima y una […]

Visitas a bodegas, disfrutar de las fiestas populares, mercados tradicionales o una excelente gastronomía son algunas de las propuestas que completan una experiencia enoturística. Como las que propone la Ruta del Vino Ribera del Duero para redescubrir este territorio en verano.

Una zona geiográfica que cuenta con una combinación única de tierra, microclima y una uva autóctona que produce magníficos y complejos vinos tintos. Además, el cauce del río Duero nos regala paisajes singulares por todo el territorio, desde llanuras a pequeños oteros cuyas laderas alternan cultivos de cereal y vid.

Por ello y para que tanto grandes como pequeños puedan disfrutar la zona, la Ruta del Vino Ribera del Duero ofrece alternativas a los paseos a pie o en automóvil para todos los públicos, combinando la elegancia de la ruta con diferentes opciones de transporte.

Paseos a caballo. ¿Por qué no dejar a un lado los paseos a pie y adentrarnos en una aventura sobre un caballo, recorriendo campos de viñedos, parando en enclaves donde la naturaleza brilla por sí sola y se disfruta del aroma afrutado de las excelentes uvas que después serán unos exquisitos vinos? Y, una vez abierto el apetito, lo suyo es parar en una de las 56 bodegas pertenecientes a la Ruta, catar diferentes vinos y disfrutar de un menú con productos autóctonos de la zona para seguir con el paseo por la tarde visitando alguno de los 22 museos y centros de interpretación, por ejemplo: el Museo Provincial del Vino, el Museo de los Aromas o el de los Juegos Tradicionales, entre otros. Además, también se ofrecen itinerarios temáticos como la Ruta de los Castillos, una gran opción para visitar monumentos, torreones y claustros. 

Paseos_Ribera_1

Remar entre viñedos. Otra opción interesante y diferente es realizar una ruta en piragua, apto para parejas, grupos de amigos y familias. Con cerca de 900 kilómetros de longitud, el río Duero esconde un recorrido lleno de historia, mitos culturales y bellos paisajes en los que la tradición vinícola estará presente mediante el olor y el color. Existen muchos tramos en los que disfrutar de la Ribera desde el propio río. En Valbuena de Duero se pueden realizar actividades acuáticas en el Paraje de la Isla, que cuenta con embarcadero natural y una pesquera. En la villa de Peñafiel, un agradable paseo por la Senda del Duero y la playa fluvial del Esgueva. Ya en la provincia de Burgos hay muchas opciones, como los paseos en barca de Aranda de Duero o el embarcadero natural de Vadocondes, que discurre junto al GR-14. Y por último, ya a la provincia de Soria encontramos de nuevo el río en la villa de San Esteban de Gormaz, donde el románico y la naturaleza se unen en perfecta armonía para practicar piragüismo, pasear a orillas del Duero, pescar o, simplemente, disfrutar de una jornada al aire libre. Todo ello sin olvidar, por supuesto, el vino y los productos de calidad que ofrece la zona.

A golpe de pedal. Si descubrir los paisajes de la Ribera del Duero es un placer, recorrerlos a golpe de pedal es un auténtico lujo. Existen diferentes rutas ya establecidas, así como senderos, con diferentes grados de dificultad en función del nivel de cada usuario. Esto crea un escenario perfecto para grupos de amigos, parejas o familias que quieren combinar el vino y sus aficiones o, simplemente, disfrutar de los paisajes y la naturaleza de una forma diferente, combinándolo con deporte y aventura. 

Paseos_Ribera_2

Trekking. Además, la oferta en rutas de trekking es muy amplia y abarca recorridos para todos los públicos. Unos se lo pueden tomar como un deporte o, incluso, un reto y otros, por ejemplo familias, como excursiones por la naturaleza, presenciando paisajes naturales que crearán un vínculo de unión y potenciarán la relación entre los presentes. Después de la ruta llega el momento perfecto para reponer fuerzas en alguna de las bodegas, restaurantes y enotecas, degustando vinos y productos gastronómicos locales. Finalmente, el descanso del guerrero llegará de la mano del alojamiento y, ¿por qué no?, de un tratamiento de spa y vinoterapia.


{jathumbnail off}