La conexión emocional a través de los lazos celtas otorga a los vinos gallegos un elemento distintivo muy atractivo para el consumidor irlandés frente a los vinos del resto del mundo. A pesar de que se trata de un país pequeño, Irlanda, junto con Puerto Rico y Noruega, se sitúa a la cabeza en el […]

La conexión emocional a través de los lazos celtas otorga a los vinos gallegos un elemento distintivo muy atractivo para el consumidor irlandés frente a los vinos del resto del mundo. A pesar de que se trata de un país pequeño, Irlanda, junto con Puerto Rico y Noruega, se sitúa a la cabeza en el consumo de vinos de Rías Baixas per cápita, con una media de 2 litros por 100 habitantes al año.

El concepto de vino celta ha sido uno de los temas tratados en una reciente visita en la que durante una semana periodistas generalistas y especializados irlandeses han visitado Galicia y recorrido el Camino de Santiago degustando sus vinos y, por otro lado, las bodegas gallegas han tenido oportunidad de conocer, de la mano de los principales prescripores, la situación del mercado irlandés y las posibilidades que ofrece.

Como parte de este evento —organizado entre Turismo de Galicia, las oficinas españolas de ‘Turismo’ y ‘Económica y Comercial’ de España en Dublín y la propia D.O. Rías Baixas— Izaskun Zurbitu, analista de mercado de la Oficina Económica y Comercial en Dublín, invitó a las bodegas asistentes a explotar el concepto de vino celta que vincula a Irlanda con Galicia.

Zurbitu explicó que Rías Baixas, además de tener mucha relevancia para los irlandeses, es la única denominación de origen que puede presumir de tener un vino celta. Teniendo en cuenta que Irlanda es un país muy pequeño, de unos 5 millones de habitantes, la analista destacó que junto con Puerto Rico y Noruega, Irlanda se sitúa en cabeza en el consumo de vinos de Rías Baixas.

En este sentido, otra de las participantes en la visita, la sumiller irlandesa Lisa O Doherty, aventuró que muchos prescriptores están convencidos de las posibilidades de que los vinos de Rías Baixas puedan convertirse en la nueva uva blanca de la que hablar los próximos años.

O Doherty recordó también que Irlanda es un país no productor de vino y con una cultura muy reciente de vino, de modo que se encuentra muy abierto al mercado mundial.

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