Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) se estima que alrededor del 75% de la diversidad genética en los cultivos agrícolas en todo el mundo se perdió en el transcurso del pasado siglo XX, por diversas causas. Entre ellas, una serie de sequías recurrentes que en […]

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) se estima que alrededor del 75% de la diversidad genética en los cultivos agrícolas en todo el mundo se perdió en el transcurso del pasado siglo XX, por diversas causas.

Entre ellas, una serie de sequías recurrentes que en los últimos años han puesto la diversidad agrícola en situación de riesgo, un problema agravado por el hecho de que, como consecuencia, muchos agricultores decidieron abandonar sus variedades locales de alto rendimiento, a favor de nuevas semillas comerciales.

Sin embargo, todavía existe un reducto en el que miles de diferentes semillas se encuentran a salvo. Según el diario británico The Guardian, dentro del Instituto Etíope de Biodiversidad, un complejo de oficinas sin pretensiones situado en la capital, Addis Abeba, existen unos espacios abovedados en los que se conservan decenas de miles de muestras de semillas herméticamente guardadas en pequeños sobres herméticos, almacenados en frío y perfectamente catalogados, un tesoro de diversidad genética cuidadosamente montado y preservado para las generaciones futuras.

Fundado en 1976, El Banco Nacional de Semillas de Etiopía es la instalación más antigua y más grande de su tipo en toda el África subsahariana. También forma parte de un pionero experimento para vincular a los científicos con los pequeños agricultores, con el objetivo de conservar y hacer revivir colectivamente las semillas tradicionales indígenas frente a la sequía y otras amenazas.

Otras experiencias internacionales

La experiencia etíope no es única. Existen cientos de almacenes similares, desde la famosa Svalbard Global Seed Vault (Bóveda Global de Semillas de Svalbard), en Noruega, hasta el Millennium Seed Bank (Banco de Semillas del Milenio) en el Reino Unido, al igual que otros muchos espacios en todo el mundo creados para almacenar y guardar muestras de los principales cultivos y de sus parientes silvestres, pero en los que, en algunos casos por escasez de financiación o trastornos políticos, y en otros por falta de atención a las muestras durante décadas, sus colecciones podrían estar seriamente amenazadas.

En Etiopía, sin embargo, los científicos han adoptado un enfoque muy diferente, abriendo sus puertas y colecciones a los agricultores y a nuevas asociaciones con las comunidades rurales locales, de modo que las semillas conservadas han logrado encontrar una nueva vida, trasladando activamente la custodia de la riqueza natural del país a quienes verdaderamente trabajan la tierra día a día.

 

Artículos relacionados

El papel de las semillas en el futuro de la cocina

Las grandes compañías, a favor del etiquetado ‘voluntario’ de transgénicos

Del melón de Villaconejos a la huerta gourmet

Las cifras del sector agrario en 2013

La cosecha de arroz, más escasa pero de gran calidad

Encuentro de investigadores para identificar todas las variedades de vid

Se crea un Banco de variedades hortícolas

Uvas de mesa ‘a la carta’

Estudio científico para elegir los mejores melones de Madrid

La cocina prehispánica mexicana

Recetas para un mundo mejor


{jathumbnail off}