Con motivo del Bicentenario de la convocatoria a las Cortes Generales y Extraordinarias de 1810 que finalmente dieron lugar dos años más tarde a la promulgación de la Constitución de 1812 llamada popularmente ‘La Pepa’ –la primera que estableció la soberanía popular en España y una de las más liberales de su tiempo–, el Ayuntamiento […]
Con motivo del Bicentenario de la convocatoria a las Cortes Generales y Extraordinarias de 1810 que finalmente dieron lugar dos años más tarde a la promulgación de la Constitución de 1812 llamada popularmente ‘La Pepa’ –la primera que estableció la soberanía popular en España y una de las más liberales de su tiempo–, el Ayuntamiento de San Fernando editó la guía gastronómica ‘Manual para bien comer en la Real Isla de León’: una publicación que recoge las tapas, comidas, postres y bebidas, en definitiva los sabores más habituales y populares en aquellos años en San Fernando, Cádiz.
Cada plato reseñado contiene en sí mismo alguna historia o anécdota que define las costumbres y tradiciones de una época, de modo que la guía va más allá de un simple recetario, convirtiéndose en un valioso testimonio gastronómico y cultural de la época que merece la pena recuperar y recordar hoy en día.
Los ‘cocineros estrella’ de la época
Historias como la de “El Deán”, una freiduría que lleva abierta, junto a la Iglesia Mayor, más de 200 años y cuya peculiaridad es un adobo que contiene cominos en lugar del habitual orégano de la zona. En aquellos años las freidurías eran algo muy frecuente en la Bahía de Cádiz, unos establecimientos donde el pescado se servía en un cucurucho de papel para ser comido con las manos.
O la de la “Venta de Vargas”, supuestamente el origen de las hoy tan conocidas tortillitas de camarones. Y la del guiso de rabo de toro de “Los Tarantos”, donde algún ‘avanzado’ cocinero de entonces tuvo la brillante idea de añadirle “una mijita de hierbabuena” a la receta tradicional, un detalle que definitivamente le otorgó a este plato su característico sabor.
Tradiciones difíciles de recuperar
También se reseñan –aunque actualmente sean más difíciles de recuperar– costumbres como la de poner en las mesas unos recipientes conteniendo azúcar mezclada con canela molida, la de acompañar los desayunos con aguardiente o la tradición de que el café y la leche no podían faltar pero nunca juntos, sino por su orden; es decir, primero se tomaba el café y luego la leche, en vasos separados.
La guía, en palabras de José Monforte, uno de sus autores, no pretende ser un recetario al uso, sino «dar a conocer el Bicentenario de una forma amena, a través de la gastronomía». Todo ello ayudado por unas bonitas ilustraciones, obra de Sergio Ybarra.

