Tres de cada cuatro hogares españoles reconocen tirar comida a la basura, lo que supone un desperdicio de 1364 millones de kilos de comida y bebidas al año y sitúa a España como el décimo tercer país de la Unión Europea que más comida desperdicia per cápita, 176 kilos por persona cada año, desperdiciando un 18 % de los alimentos.

En el resto del mundo, según la FAO, un tercio de los alimentos producidos para consumo humano acaban convirtiéndose en desperdicio alimentario. En lactual desperdicio alimentario, y sobre el que línea con la Agenda 2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible, la UE y sus Estados miembros se han comprometido a reducir a la mitad el desperdicio de alimentos per cápita mundial en la venta al por menor y a nivel de los consumidores de aquí al año 2030.

Y en nuestro caso, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación presentó en el año 2013 la estrategia ‘Más alimento, menos desperdicio’ para limitar las pérdidas y desperdicio de alimentos, así como su impacto en el medio ambiente, basándose en el concepto ‘Aquí no se tira nada. El país más rico del mundo’.

Además, España es el tercer país comunitario —después de Francia con su Ley Garot e Italia con su Ley Despilfarro Cero— que incorpora una normativa específica sobre desperdicio de alimentos a su ordenamiento jurídico, tema sobre el que la Comisión Europea tiene fijado como objetivo para 2030 reducir al 50 % el actual desperdicio alimentario. Y es que, con un total de 88 millones de toneladas de desperdicio de alimentos a lo largo de la cadena de suministro cada año, la UE representa más del 30 % por ciento de los alimentos desperdiciados entre los países desarrollados, una cifra correspondiente a 170 millones de toneladas de CO2 emitidas por año, y en términos económicos significa que para crear todos estos residuos, se gastan alrededor de 143 000 millones de euros al año en producir, procesar y transportar alimentos.

Por todo ello, reducir la pérdida o el desperdicio de alimentos es una prioridad a la que también a nivel individual podemos aportar nuestra pequeña pero gran contribución con gestos como reutilizar las sobras preparando recetas como, por ejemplo, esta Crema de zanahoria y puerros, una receta ofrecida por Nestlé Cocina.

Crema de zanahoria y puerros que empiezan a madurar

INGREDIENTES

  • Zanahorias y puerros sueltos por la nevera, que empiezan a madurar
  • Leche evaporada para cocinar
  • 1 pastilla de caldo de verduras
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta negra molida
  • Agua

ELABORACIÓN

Pelamos los puerros y las zanahorias y cortamos en rodajas.

En una olla o cazuela con un poco de aceite de oliva rehogamos las verduras a fuego suave durante unos 10 minutos, removiendo de vez en cuando.

Disolvemos la pastilla de caldo en agua caliente y verter el caldo en la olla. Cocemos a fuego medio unos 15 minutos, con la olla tapada, hasta que veamos que las zanahorias están tiernas. Añadimos la pimienta. Separamos medio vaso del caldo de la cocción.

Añadimos la leche evaporada y trituramos hasta dejar una crema fina. Vamos añadiendo el caldo reservado, hasta obtener la consistencia deseada. Rectificamos de sal si es necesario.

Crema de zanahoria y puerros que empiezan a madurar (receta sin desperdicio)
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Crema de zanahoria y puerros que empiezan a madurar
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