El aumento de las temperaturas es uno de los principales responsables del deterioro de los alimentos, especialmente en el caso de las frutas y verduras, más vulnerables al calor.
Así lo aseguran desde la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), explicando que por cada incremento de 10 ºC, la velocidad de las reacciones responsables de maduración y deterioro de la comida puede llegar a duplicarse o incluso triplicarse y, con ello, el desperdicio de estas frutas y verduras afectadas.
De hecho, el Panel de desperdicio de alimentos en los hogares españoles del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación 2024 recoge que las frutas y verduras son los alimentos que más se desperdician en los hogares españoles, llegando a suponer hasta el 46 % de toda la comida desperdiciada.
Contra desperdicio de frutas y verduras en verano
En este sentido la app contra el desperdicio de alimentos Too Good To Go realizó en el verano del 2024 la encuesta ‘El desperdicio de alimentos en verano’, con una muestra representativa española de 1000 personas, en la que el 70 % de los consultados afirmaba desperdiciar más fruta en verano que en otras estaciones del año, debido principalmente a los cambios de rutinas y hábitos, como viajes, escapadas y mayor cantidad de eventos sociales como las principales causas que aumentan las dificultades de planificación de las compras y el consumo de la comida.
Por ello, desde Too Good To Go han querido compartir una serie de consejos sencillos para ayudar a conservar mejor las frutas y verduras durante los días de calor y reducir su desperdicio:
- Colocar uno o dos corchos de botella en el frutero, lo que puede ayudar a absorber parte de la humedad ambiental y contribuir a que la fruta se conserve mejor durante los días de calor.
- Utilizar fruteros que permitan la circulación del aire en lugar de recipientes cerrados.
- Evitar acumular demasiada fruta en el mismo espacio para reducir la humedad y los golpes entre piezas.
- Guardar en la nevera las frutas y verduras más delicadas. Fresas, frambuesas, moras, arándanos y otras frutas o verduras sensibles al calor se conservan mejor en frío, especialmente durante episodios de altas temperaturas.
- Separar las frutas más maduras. Algunas frutas, como plátanos y manzanas, liberan etileno, un gas que acelera la maduración de otras piezas cercanas. Separarlas del resto puede ayudar a alargar la vida útil de frutas y verduras.
- Preparar platos con las piezas más maduras. Las verduras y frutas que empiezan a madurar se pueden utilizar para elaborar muchas recetas: un gazpacho de tomate, remolacha o fresas, una crema fría de calabacín, un helado de plátano…
“Reducir el desperdicio alimentario en verano empieza por pequeños gestos: planificar antes de viajar, aprovechar lo que ya tenemos en casa, organizar bien la nevera, consumir productos de temporada… Cada decisión cuenta para evitar que los alimentos se estropeen y se acaben desperdiciando”, explica Marie Lindström, directora general de Too Good To Go en España.
INFORMACIÓN DE SÍNTESIS
El aumento del calor en verano acelera la maduración de frutas y verduras: cada subida de 10 °C duplica o triplica su deterioro. Estos alimentos representan el 46 % de la comida desperdiciada en hogares españoles, incrementándose en época estival por la pérdida de rutinas. Para mitigar este impacto, se aconseja colocar corchos de botella en el frutero para absorber la humedad, utilizar recipientes abiertos que faciliten la circulación del aire y evitar acumular demasiadas piezas juntas para prevenir golpes.


