En España, más de 8 millones de hogares ya consumen bebidas vegetales, y su crecimiento no se detiene. De hecho, en los supermercados, el espacio antes reservado a la leche ahora lo ocupan en gran medida estas nuevas bebidas.
Y con motivo del Día Mundial de las Bebidas Vegetales, que se celebró ayer viernes, 22 de agosto, la compañía de investigación de mercados Ipsos ha realizado un estudio para la marca de bebidas vegetales Yosoy para conocer las motivaciones detrás de este cambio y los gustos y preferencias de sus consumidores.
Las bebidas vegetales
Y las principales conclusiones de este estudio, realizado el pasado mes de julio, son:
- A la pregunta por qué elegimos las bebidas vegetales, el 35 % de los consultados asegura que las consume para cuidar su salud, su cuerpo y mantener una dieta equilibrada, el 27 % dice que elige bebidas vegetales por placer y disfrute, y los más jóvenes las asocian a su estilo de vida y valores.
- En cuanto a las preferencias, según los datos obtenidos, hoy en día las bebidas vegetales más elegidas son las de avena (48 %), almendras (24 %) y soja (16 %). Además, la mayoría de los consumidores españoles de bebidas vegetales suele alternar entre dos variedades, destacando los más jóvenes destacan por su carácter explorador y tendencia a probar un abanico más amplio de opciones.
- Respecto a la frecuencia de consumo, el 64 % las incluyen en su dieta de forma habitual varias veces por semana, con una media de tres ocasiones, de modo que lo que antes era una alternativa, ahora es ya una costumbre.
- Y finalmente, en cuanto al peso de este mercado, en la última década ha crecido un +56 % en volumen un +47 % en valor, con una penetración que alcanza ya el 42 % de los hogares españoles.
Además, estudios de la Universidad de Oxford han concluido que la producción de un litro de bebida vegetal puede reducir las emisiones de CO₂ y el consumo de agua, en comparación con la leche de vaca: mientras que al producir un litro de leche se genera 3,2 kg de CO2, un litro de bebida de almendra solo genera 0,4 kg y las de soja y avena 0,9 kg, un impacto ambiental menor que influye también en la decisión de compra, especialmente entre las generaciones más jóvenes, más conectadas con la sostenibilidad y más exigentes con las marcas que consumen.


