El paisaje de la Toscana, esa privilegiada región situada en el mismo centro de Italia, una de las más importantes reservas de patrimonio geográfico, artístico, histórico y cultural de Europa, al amparo de su capital administrativa, Florencia, se caracteriza por sus bellos campos de hierbas aromáticas, viñedos, árboles frutales, olivos y bosques de castaños.
Como suele ser habitual en casi todas las zonas geográficas, son precisamente estos ingredientes del paisaje los que con el paso de los años han ido componiendo la base de una cocina tradicional de la región de La Toscana y personalizando su gastronomía.
La cocina toscana es sencilla, casera, pero muy saludable y rica en productos frescos de temporada, sin demasiada presencia de las a veces ‘espesas’ salsas a las que son tan aficionadas otras regiones italianas.
Sus campos de olivos han hecho que el aceite de oliva haya sido desde siempre uno de los componentes principales de muchos de sus platos, por contraposición al tradicional uso de la mantequilla que se hacía en la franja norte de Italia y la vecina Francia. Las hierbas aromáticas, castañas, quesos de oveja, verduras, setas, jamón y pan, han ido completando la base de su cocina local.
Recetario popular
Con platos tan sencillos y sabrosos como la llamada Ribollita. Su traducción al español seria: la re-hervida (“bollita di nuovo”). También suele conocerse como minestra di pane una rica sopa de pan, hecha a partir de la minestra, a base de pan y verduras —repollo y judías blancas toscanas llamadas cannelini—, todo ello cocido muy lentamente.
Otros platos tradicionales son por ejemplo la Bruschette, un pan tostado aromatizado con ajo y aceite de oliva muy similar al que tomamos en nuestro país, la Panzanella, una ensalada a base de pan con tomate y albahaca, la Pappa al pomodoro, sopa muy espesa de tomate y pan, los All’uccelletto Fagioli, frijoles aderezados con tomate, ajo y salvia, los Pici, una pasta gruesa de espagueti con una salsa muy ligera o los Pappardelle, un tipo de pasta ancha y plana acompañada de un estofado de liebre, jabalí o cualquier otra pieza de caza, una actividad muy común en esta zona dadas sus peculiaridades geográficas.
Y hablando de carnes otro plato típico, aunque más lujoso, es el histórico “Bistecca alla Fiorentina”, un grueso filete de solomillo de ternera o añojo de la raza local Chianina, que se presenta con hueso y se cocina sobre brasas sólo con aceite de oliva, sal y pimienta y que ya desde la época de los Medecci se toma todos los años en la celebración de la fiesta de San Lorenzo, el 10 de agosto, bien regado con el rico vino Chianti.
En cuanto a los postres —que habitualmente se toman acompañados de un rico vino dulce, como el famoso Vin Santo— quizá el más popular sea el Panforte Siena, una torta hecha con almendras, fruta confitada, miel, canela, jengibre y clavos de olor que se toma durante todo el año, pero especialmente por Navidad.


