La pasta es uno de los productos preferidos en todo el mundo. Aunque se trata de uno de los alimentos más ancestrales y se desconoce su origen, probablemente ligado al propio desarrollo de la agricultura —se trata simplemente de mezclar un cereal con agua—, es un producto que puede encontrarse en las cocinas populares de muchos países y culturas.
Cuenta la leyenda que fue Marco Polo quien trajo la pasta a Europa desde China, en uno de sus viajes, aunque algunas referencias históricas aseguran que ya con anterioridad se elaboraban en la ciudad italiana de Pisa los vermicelli, muy similares a los spaghetti, aunque algo más finos.
Pasta corta lisa, como penne, fusilli, farfaalle… pasta corta estriada como penne o rigatoni, pasta larga, que se envuelve en el tenedor como espaguetis, tallarines o vermicelli…, láminas de pasta para lasaña o canalones…
Y aunque Italia sigue siendo el país donde más se consume, la pasta ha sido asumida en los recetarios tradicionales de muchos países con platos tan sugerentes como estos Linguine con aceite de trufa, setas y pera, en base a una receta ofrecida por Pasta Garofalo.
Linguine con aceite de trufa, setas y pera
INGREDIENTES
- 200 g de linguine
- 150 g de setas variadas
- Medio vaso vino blanco
- 2 peras maduras
- Aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharada sopera de aceite de trufa
- Sal y pimienta negra
- Queso parmesano
ELABORACIÓN
Lavamos las setas y las secamos con cuidado con un paño. Pelamos la pera, retiramos el corazón y la cortamos en dados pequeños.
En una sartén amplia con un poco de aceite salteamos los dados de pera durante unos minutos a fuego suave hasta que estén ligeramente caramelizados y empiecen a ablandarse sin llegar a romperse. Reservamos.
En otra sartén con un chorro de aceite, salteamos las setas a fuego medio-alto hasta que estén doradas y tiernas, removiendo de vez en cuando para que se cocinen de manera uniforme. Terminamos de hacerlas regándolas con vino blanco y reservamos
En una olla con abundante agua y sal cocemos los linguine, siguiendo las indicaciones del etiquetado.
Cuando estén, los incorporamos a la sartén con las setas y la cucharada de aceite de trufa y removemos a fuego suave para integrar los sabores y conseguir una textura cremosa.
Con el fuego ya apagado, añadimos la pera. Probamos y ajustamos de sal y pimienta si fuera necesario.
Servimos los linguine inmediatamente, decorando con unas láminas de setas salteadas, unas virutas de queso parmesano y un toque extra de aceite de trufa.





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