El modelo de consumo actual genera una serie de comportamientos difíciles de mantener: compramos por impulso, olvidamos lo que tenemos en la nevera o despensa y sobreestimamos nuestra capacidad de consumo en cada plato, lo que no solo está afectando a la organización y economía doméstica, sino que supone también una importante presión sobre los límites del planeta.
Cada alimento que tiramos a la basura por falta de planificación o mal conservación suma un grado más a señales de deterioro medioambiental como el agotamiento de suelos fértiles, el uso intensivo de fertilizantes o el consumo de miles de litros de agua, entre otras. Al desechar comida, no solo perdemos nutrientes, sino que perdemos eficacia en la cadena de valor logística y energética, acelerando el calentamiento global mediante la acumulación de residuos orgánicos en vertederos.
¿Cómo revertirlo? La solución empieza por revalorizar el alimento. Gestos simples, como la cocina de aprovechamiento, nos permiten transformar las sobras en ingredientes de una nueva preparación, cerrando el ciclo del consumo de forma creativa y responsable, con propuestas como esta Pastela al estilo marroquí con sobras de verduras ya cocinadas, en base a una receta ofrecida por la Asociación Española de Fabricantes de Vegetales Congelados (ASEVEC).
Pastela al estilo marroquí con sobras de verduras ya cocinadas
INGREDIENTES
- Verduras ya cocinadas que nos hayan sobrado de elaboraciones anteriores, en este caso: habas, guisantes, cebolla, brócoli, zanahoria y setas
- 4 láminas de pasta brick
- 1 cucharadita de canela
- 1 cucharada de pasas
- Aceite de oliva
ELABORACIÓN
En una sartén grande con unas gotas de aceite ponemos todas las verduras ya cocinadas y rehogamos un par de minutos. Luego añadimos las pasas, la canela y sal.
Estiramos las cuatro láminas de pasta brick. Ponemos en el centro de cada lámina una cuarta parte del relleno y cerramos cada una por los cuatro bordes haciendo como un paquete cuadrado.
Preparamos una sartén con aceite para freír y las cocinamos hasta que estén doradas los dos lados.
Las sacamos sobre papel absorbente, espolvoreamos con canela, y listo.


