La aceptación del pistacho entre los consumidores cada vez es mayor y su consumo en España ha pasado en los últimos catorce años de 1000 a 66 466 hectáreas, con la previsión de que en pocos años pueda ser el cuarto productor mundial.
Un cultivo que en el caso de la Comunidad de Madrid se ha colocado en la quinta posición de frutícolas regionales en cuanto a la superficie cultivada, que ha crecido un 30 % entre 2015 y 2020, con 830 hectáreas.
Los nuevos usos del pistacho
Y en esta línea, mediante el proyecto Pistachomad, los expertos del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA) van a profundizar a lo largo de los próximos meses en el aprovechamiento de este frutal y a completar los estudios en cultivos experimentales, de manera que los agricultores puedan aumentar la rentabilidad de su siembra.
Durante el desarrollo del estudio se analizarán distintas variedades de pistacho para evaluar su potencial gastronómico y se observarán los efectos de diferentes procesados del producto como, por ejemplo, el tostado o fermentado.
También se buscarán alternativas de conservación y el equipo investigador indagará en la utilización de las cáscaras y cascarillas, además de elaborar alimentos enriquecidos con pistacho y analizar el valor nutricional que aporta a la dieta este producto.
Igualmente se llevarán a cabo diversos estudios de aceptación, preferencia e intención de compra por parte de los consumidores, de modo que todos los avances que se vayan obteniendo en el proyecto se irán poniendo a disposición tanto de las empresas productoras y comercializadoras como de los cocineros y cocineras regionales.


