Las redes sociales se han convertido en un auténtico fenómeno social. Un reciente informe elaborado por Peoplesound (una red digital con un límite máximo de 20 contactos) y publicado por Zed Digital, destaca que los españoles se encuentran entre los ciudadanos europeos más activos en las redes sociales, aunque paralelamente sobresalen también como los menos […]

Las redes sociales se han convertido en un auténtico fenómeno social. Un reciente informe elaborado por Peoplesound (una red digital con un límite máximo de 20 contactos) y publicado por Zed Digital, destaca que los españoles se encuentran entre los ciudadanos europeos más activos en las redes sociales, aunque paralelamente sobresalen también como los menos tecnificados. La encuesta se realizó en cuatro de los principales mercados europeos, España, Italia, Francia y Reino Unido, donde esta red social cuenta con el mayor número de usuarios.

Hace un par de semanas, el diario norteamericano The Washington Post publicaba un artículo firmado por el periodista J. Libertad du Lac, en el que el autor aborda la dependencia de los usuarios en este sentido, hasta el punto de que redes como Facebook o Twitter se han convertido para muchos –norteamericanos, en el caso del artículo- en compañeros insustituibles en situaciones como la de comer o cenar fuera de casa.

“Heather E. Henderson, de 39 años de edad, co-propietaria de una empresa de gestión de eventos, se sentaba a cenar una noche en Bourbon Steak, un céntrico restaurante de Washington. Pidió unas ostras crudas, unos vanguardistas noodles al estilo Singapur y un saludable zumo de manzana casero que elabora el propio chef.

E inmediatamente dedicó toda su atención a su compañero de cena: el iPhone que irremediablemente ha centrado -o al menos dividido- la atención de Heather en un sinnúmero de comidas y cenas.

“Soy una multifunciones”, declara Heather, que reconoce que le encanta conectarse a Facebook y a Twitter durante las comidas. “Yo personalmente soy bastante gourmet, pero la mayoría de mis amigos no lo son. Si me limitara a cenar sólo con compañeros reales, no saldría de casa tan a menudo como lo hago”.

¿Salir a cenar solo? Existe una aplicación para cada caso

En casi cualquier restaurante de hoy en día -incluso en los locales más elegantes donde el simple acto de servir los platos se ha convertido en una especie de arte de la performance- es muy probable que encontremos grupos de clientes jugueteando con sus dispositivos digitales. Eso es no decir nada de la gente que está enviando mensajes de texto a quienes están  presentes en su propia mesa o  comprobando que tal funcionan sus teléfonos mientras están compartiendo una comida con los demás.

La hasta ahora habitual situación de lectura pasiva del periódico en solitario mientras se esperaba la llegada de la cesta del pan ha dado paso al correo electrónico o a jugar a Angry Birds antes de atacar un fenomenal lomo de buey de 700 gramos al módico precio de 65 dólares (en Bourbon Steak ).

“Hoy en día casi resulta raro ver a una persona cenando sola sin algún tipo de dispositivo tecnológico”, comentaba Mark Politzer, gerente del restaurante Bourbon Steak. “La experiencia de comer en solitario ha cambiado mucho para los comensales. La situación es menos difícil para ellos, pero resulta que están más comprometidos con su trabajo o con cualquier otra cosa que estén haciendo en sus móviles, que en mantener una conversación con nosotros o en centrarse en la comida.”

La prohibición no funciona

Este nuevo escenario revuelve los estómagos de algunos restauradores. En Rogue 24 –un moderno y pujante restaurante de Washington donde los chefs elaboran sus platos en el centro de la sala comedor para 52 servicios, su propietario, RJ Cooper, llegó a prohibir los dispositivos electrónicos. Pero el resultado fue que muchos comensales se iban, sin ningún tipo de escrúpulo o de explicación.

“No hay mucho que podemos hacer”, comentaba Cooper. “Son ellos los que pagan nuestras facturas. Ahí está el asunto, la gente está tan apegada a sus…smartphones y tablets, que van a utilizarlos pase lo que pase. Y nosotros no somos policías en este sentido. No podemos hacer que los apaguen.

“Yo entiendo que este tipo de dispositivos ofrecen a los comensales solitarios algo que hacer además de comer. Pero nosotros también tenemos mucho que hacer al respecto. Nuestra propuesta gastronómica es tan interactiva… Realmente me molesta que estén twitteando o metidos en Facebook y no se centren en la experiencia culinaria.

Si no puedes vencer a tu enemigo, únete a él

Sin embargo Politzer (Bourbon Steak), es más optimista. Lo que ha hecho recientemente ha sido comprar él mismo receptores inalámbricos, para que los comensales puedan utilizar en sus mesas. “Hace diez años, esto me habría parecido horrible, pero los restaurantes tienen que tener la mente abierta y saber adaptarse”, aseguraba. “Se ha convertido en una práctica común y no va a desaparecer”.