Los mejillones con patatas fritas, ‘moules-frites’ o ‘mosselen met friet’, están considerados como el plato nacional belga, a pesar de que el cultivo de este molusco, o ‘fruto de mar’ como allí se denomina, no sea tan habitual en las costa de este país. ¿Cuáles son las razones que han alzado este producto a la […]
Los mejillones con patatas fritas, ‘moules-frites’ o ‘mosselen met friet’, están considerados como el plato nacional belga, a pesar de que el cultivo de este molusco, o ‘fruto de mar’ como allí se denomina, no sea tan habitual en las costa de este país. ¿Cuáles son las razones que han alzado este producto a la popularidad en Bélgica?
Desde hace siglos los mejillones eran recolectados por los habitantes de la costa holandesa de Zelanda. Hacia el siglo XV se descubrió que una vez pescados y puestos en remojo, los mejillones seguían creciendo y desarrollaban un gusto aún más sabroso, lo que facilitó su transporte por los ríos y canales de Bélgica. El comercio de mejillones era tan próspero, que se libraron varias batallas para tener acceso a los bancos en los que se recogían. En el siglo XIX estas guerras llegaron a su fin con la instauración de parcelas adjudicadas a los pescadores, que podían por vez primera dedicarse a su cultivo en ellas.
A partir de ahí, en Flandes y Bruselas surgieron numerosos restaurantes de mejillones en la ruta que seguían los barcos que los transportaban por el río Escalda. En Sint Anneke, por ejemplo, de las 80 casas que componían el pueblo, 40 eran restaurantes. En las crónicas del XIX ya se puede leer cómo los amberinos disfrutaban comiendo mejillones en una terraza en la orilla opuesta del Escalda.
La receta genuina
La receta del plato no ha variado prácticamente desde el siglo XIV: sal, pimienta, apio y perejil son la base de su preparación. Los ‘mejillones a la flamenca’ siguen la misma preparación que los ‘mejillones a la marinera’, la receta es universal.
Pero la combinación belga con patatas fritas marca la diferencia. En el resto de países se acompañaban de una rebanada de pan con mantequilla. A finales del XIX los puestos de patatas fritas de Bruselas y Amberes popularizaron el consumo de los mejillones con las patatas. El plato inspiró a los más ilustres restauradores de la zona, que lo incorporaron también a sus menús. Si además se toma una cerveza, la combinación no puede ser más belga. Plato nacional por derecho propio.
| Curiosidades mejilloneras
¿Cómo saber si se pueden comer? Para detectar si había algún mejillón en mal estado, en el siglo XIX se recomendaba colocar una cuchara de plata en la cacerola mientras se hervían los mejillones. Si se tornaba negra, había alguno venenoso. ¿Cuándo es temporada de mejillones? Los meses óptimos de consumo son de mayo a agosto. ¿Cuántos mejillones comer? La ración habitual de mejillones en un restaurante belga es de 1 kilo por cabeza. La opinión del chef en la gran pantalla. En el documental que inauguró la sección culinaria del Festival de Cine de Berlín, “L´amour des moules”, el chef Sergio Herman (tres estrellas Michelin) narra su relación de amor-odio con los mejillones |
{jathumbnail off}


