El setenta y cinco por ciento de los cultivos alimentarios mundiales depende de la polinización animal. Y, según la FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, hoy en día las especies se enfrentan a unos índices de extinción entre cien y mil veces más altos de lo normal, debido al impacto del ser humano.

Coincidiendo con el Día mundial de las abejas, que se celebró ayer lunes, 20 de mayo, la organización Slow Food ha puesto en marcha la campaña internacional ‘Slow Bees’ en defensa de estos polinizadores, para conseguir una mayor repercusión, alcance y visibilidad de las amenazas a las que se enfrentan las abejas y otros polinizadores y, por consiguiente, las plantas y la biodiversidad del planeta.

“Somos un grupo diverso de personas que creemos que hablar sobre el mundo de las abejas y los polinizadores es la clave para observar, estudiar, evaluar y proteger la biodiversidad, un grupo que, además, procura que los conocimientos tradicionales, antiguos e indígenas sobre las prácticas agrícolas sostenibles sean los protagonistas. Sabemos que no puede haber polinizadores sanos si no hay suficientes flores orgánicas durante toda la temporada de cultivo, y por eso pedimos a la gente que actúe”, declaran los responsables de la coordinación de las actividades de Slow Food durante el Día mundial de las abejas.

Día mundial de las abejas en España

En el caso concreto de España, la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) también quiso destacar en ese Día mundial de las abejas la importancia de la polinización que realizan estos insectos, un proceso fundamental para la supervivencia de los ecosistemas y del que depende entre el setenta y el ochenta por cieno de la flora y de la fauna.

En este sentido, UPA ha alertado de los efectos del cambio climático sobre estos polinizadores, registrando la actividad apícola una alta mortalidad de colmenas debido a las condiciones de temperatura y humedad (lluvias irregulares, ausentes o en exceso): “Las consecuencias del cambio climático se traducen ya en una disminución considerable de polen y miel”, explica el responsable apícola de la organización agrícola y ganadera, Antonio Prieto.

También han puesto de relieve que la apicultura constituye uno de los mejores modelos de producción ganadera sostenible, ya que es una actividad respetuosa con el medio ambiente al mismo tiempo que facilita la polinización de las plantas. Esta práctica está muy condicionada por la climatología y ligada además a la trashumancia, donde las abejas necesitan de los recursos naturales a través del polen para satisfacer sus necesidades.

Amenazas para la miel 

Los apicultores han vuelto a denunciar las importaciones a bajo precio que inundan el mercado nacional y bloquean la venta de miel española: “Nuestros apicultores apuestan por producir miel de calidad, pero las entradas masivas de otros países tienen paralizado nuestro producto en almacenes de toda España”, comenta Antonio Prieto, pidiendo la implementación de políticas públicas de apoyo a la apicultura como el mejor medio para proteger a las abejas: “El valor social de nuestro trabajo es enorme, y debe ser reconocido”.

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En defensa y por la protección de las abejas
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En defensa y por la protección de las abejas
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El 75% de los cultivos mundiales depende de la polinización animal. Y, según la FAO, hoy en día las especies se enfrentan a unos índices de extinción entre cien y mil veces más altos de lo normal, debido al impacto del ser humano.
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