Aunque en Dinamarca la población con problemas de obesidad representa menos de un 10% del total, el gobierno danés quiere evitar que esta cifra se eleve y llegue a equipararse a la que ya sufren otros países -como Estados Unidos, Inglaterra y recientemente España- legislando un nuevo impuesto a los productos que contienen un exceso […]

Aunque en Dinamarca la población con problemas de obesidad representa menos de un 10% del total, el gobierno danés quiere evitar que esta cifra se eleve y llegue a equipararse a la que ya sufren otros países -como Estados Unidos, Inglaterra y recientemente España- legislando un nuevo impuesto a los productos que contienen un exceso de grasa.

A partir del 1 de octubre los daneses han visto como aumentaban los precios de  productos ricos en grasas saturadas, a los que los investigadores del Denmark’s Institute of Food and Resource Economics (Instituto Danés de la Alimentación y Recursos Económicos) atribuyen la causa de al menos un 4% de las muertes prematuras en este país.

Productos como las mantequillas, aceites, lácteos o patatas fritas, en general todos los productos que contienen más de un 2,3% de grasa saturada han sufrido un incremento en su precio de 16 coronas (2,10 euros) por kilo de grasa, de modo que los consumidores deberán pagar hasta un 30% más por la mantequilla y alrededor de un 8% más por productos como el aceite o los snacks de aperitivo.

Antecedentes en la Unión Europea

Esta iniciativa, pionera en gravar los alimentos ricos en grasas saturadas, se une sin embargo a otras aprobadas recientemente, como por ejemplo la de la Unión Europea referida a la obligación de indicar detalladamente en las etiquetas de productos alimentarios los ingredientes relativos a valores nutricionales y especialmente los niveles de grasas, sal y azúcar.

EE.UU. también controla los detalles nutricionales

O la nueva normativa estadounidense aprobada dentro del ámbito de la reforma sanitaria promovida por el presidente Obama que exige, entre otros puntos, un mayor detalle en el etiquetado de los alimentos relativo a su composición calórica y nutricional, indicando el contenido de calorías de cada plato, así como una serie de datos relativos al total de grasas, porcentaje de grasas saturadas, colesterol, sodio, carbohidratos totales, azúcares, fibra y proteína total.

En este mismo país, la Ley de Salud Pública aprobada en marzo de 2010 obliga también a los restaurantes a mostrar en sus menús las calorías de cada plato y otros detalles de la composición nutricional de los alimentos ofrecidos al público, de modo que cada cliente tenga posibilidad de juzgar por sí mismo si el plato elegido se adecua mas o menos a sus necesidades o situación de salud personal. Algunos estados concretos, como California o Nueva York, prohíben el uso de ácidos grasos trans en los restaurantes.

Otros países no lo descartan

Otros países, como es el caso del Reino Unido, no descartan la posibilidad de que en un futuro pudieran adoptar iniciativas similares a la danesa. Recientemente Hungría ha aprobado un impuesto alimentario especial, pero en este caso va destinado a gravar los productos que contengan niveles excesivos de sal, azúcar, hidratos de carbono y cafeína.

Respecto a España, fuentes del Ministerio de Sanidad aseguran que “en estos momentos no hay ningún planteamiento al respecto”.

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