El Motín de Aranjuez, la revuelta contra el poder que tuvo lugar en la localidad madrileña en 1808, acaba de ser reconocido —más de doscientos años después y convertida en una celebración popular— como Fiesta de Interés Turístico Internacional, la única con esta categoría en la Comunidad de Madrid. Los protagonistas siguen siendo los mismos: […]
El Motín de Aranjuez, la revuelta contra el poder que tuvo lugar en la localidad madrileña en 1808, acaba de ser reconocido —más de doscientos años después y convertida en una celebración popular— como Fiesta de Interés Turístico Internacional, la única con esta categoría en la Comunidad de Madrid.
Los protagonistas siguen siendo los mismos: los hombres y mujeres de Aranjuez, los ribereños y ribereñas que renuncian a parte de sus vacaciones para meterse en la piel de los personajes históricos de aquel 1808. Una representación no tiene lugar en ningún teatro, sino en los mismos lugares que contemplaron los hechos históricos: la plaza de la Parada del Palacio Real, el palacio de Godoy, el río Tajo, la plaza de toros, las calles y los viejos edificios.
La fiesta, que se celebra en el Real Sitio en la primera semana de septiembre, tiene su jornada principal mañana sábado, día 6. Una buena oportunidad de visitar la ciudad para trasladarse, por unas horas, por unos días, a la España de 1808, una época histórica vital para el desarrollo político y social del pueblo español. Aunque se llevan a cabo múltiples festejos en los cinco días que dura le fiesta, uno de los más importantes es el Asalto al Palacio de Godoy en el que los actores y todo aquel que desee unirse a la recreación histórica.
Pero el momento cumbre de las fiestas es la grandiosa representación con música e iluminación espectacular, que se celebra frente al mismo Palacio Real donde se refugiaba Carlos IV y su familia, en la que se escenifica el motín en los lugares originales y con actores vestidos de época. Con guión basado en los Episodios Nacionales de Galdós, unos doscientos vecinos recrean frente al Patio de Armas desde las intrigas palaciegas de aquellos días hasta el desenlace final, con el apresamiento del favorito Godoy.
Vermú y paella
Pero las Fiestas del Motín son mucho más. Hasta el domingo, 7 de septiembre, todos los días se celebran festejos no necesariamente relacionados con hechos históricos, como el tradicional Baile del vermú, la degustación de paella, el Mercado Goyesco, con más de 60 puestos artesanales y de alimentación, así como talleres prácticos para niños y mayores, actuaciones musicales y conciertos, encuentro de rondallas, verbenas en la Plaza de la Mariblanca, desfile de carrozas y amotinados, concurso hípico, atracciones infantiles…
El último día de las fiestas, el domingo, se celebra el Descenso Pirata del Tajo, en el que los participantes sorprenden anualmente con todo tipo de originales embarcaciones. A lo largo de cerca de 3 kilómetros rememorando los antiguos transportes de troncos o maderadas, centenares de vecinos surcan las aguas del río a bordo de cualquier tipo de embarcación, cuya característica común es la imaginación y la alegría y que sólo ha de cumplir el requisito de no parecerse en nada, salvo en flotar, a una barca. Este descenso se hace en recuerdo al descenso anual que, desde la provincia de Cuenca hasta Aranjuez, efectuaban los madereros.
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