Ayer miércoles, 16 de diciembre, el Parlamento Europeo respaldó por amplia mayoría la objeción planteada por la Comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo a la decisión de la Comisión Europea de autorizar la nueva variedad de maíz genéticamente modificado NK603xT25.

Este resultado de la votación del Parlamento Europeo en contra de los transgénicos autorizados anteriormente por la Comisión no es una decisión vinculante, pero subraya una enérgica actuación política.

En este sentido, la organización internacional Slow Food ha emitido un comunicado en el que “condena a la Comisión Europea no sólo por la autorización de dos nuevos cultivos transgénicos (MON87427 y NK603xT25), sino también por haber descartado el proceso de objeción en curso en el Parlamento Europeo, una institución que es elegida directamente por los ciudadanos europeos y expresa los puntos de vista de estos pueblos. El hecho de que los delegados de los Estados miembros de la Comisión Europea hayan pasado por alto las preocupaciones e inquietudes de los ciudadanos —continúa el comunicado de Slow Food— es algo que no debería suceder en una institución que afirma ser abanderada de la democracia”.

Los antecedentes son los siguientes: El pasado 4 de diciembre la Comisión Europea autorizó dos tipos de maíz transgénico, MON87427 y NK603xT25, para su uso como alimento y piensos. Según la Comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo la nueva variedad de maíz transgénico NK603xT25 no debería ser autorizada al ser tolerante al glifosato y a los herbicidas a base de este principio activo. Esta autorización responde a evaluaciones científicas favorables por parte de la EFSA, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, que han establecido como poco probable que el glifosato suponga una amenaza cancerígena para los seres humanos, y se han limitado a proponer otros umbrales de preocupación toxicológica en su examen de los niveles máximos de residuos de glifosato en los alimentos. Por otra parte, la autorización a Monsanto del maíz tolerante al glifosato NK603xT25 ignoró el análisis de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer, —institución especializada de la OMS, Organización Mundial de la Salud — que el 20 de marzo de 2015 clasificaba al glifosato como probablemente cancerígeno para los seres humanos.

Garantía de la soberanía alimentaria

Ursula Hudson, presidenta de Slow Food Alemania, ha afirmado: “En Slow Food esperamos que la oposición política en el Parlamento provoque la cancelación del permiso para el maíz transgénico resistente al glifosato NK603xT25. Confiamos en el éxito de la cancelación de todo permiso para alimentos y piensos genéticamente modificados mientras el procedimiento no haya sido mejorado. La Comisión ha de tener en cuenta la preocupación expresada por algunos Estados, organizaciones de la sociedad civil y movimientos de consumidores. Es una cuestión de seguridad, pero también de garantía de la soberanía alimentaria y del derecho de los pueblos a definir sus propios sistemas agrícolas y alimentarios”.

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El Parlamento Europeo, en contra de los transgénicos autorizados por la Comisión
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El Parlamento Europeo respalda la objeción planteada por la Comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo a la decisión de la Comisión Europea de autorizar la nueva variedad de maíz genéticamente modificado NK603xT25.
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