Las autoridades alimentarias y sanitarias británicas parecen estar decididas a regular la información relativa a la fecha de caducidad de los alimentos, de modo que a través de una información única y clara, se eviten las dudas que sobre este particular afectan actualmente a muchos consumidores. El proyecto contempla la posibilidad de eliminar el actual […]

Las autoridades alimentarias y sanitarias británicas parecen estar decididas a regular la información relativa a la fecha de caducidad de los alimentos, de modo que a través de una información única y clara, se eviten las dudas que sobre este particular afectan actualmente a muchos consumidores.

El proyecto contempla la posibilidad de eliminar el actual sistema de etiquetado en el que se hace referencia a datos tan imprecisos como “consumo preferente antes de…”, para incluir una única información que indique, sin lugar a dudas, el momento exacto en que el consumo de un producto puede ser peligroso para la salud.

Poner remedio al desperdicio de alimentos

La iniciativa, además de servir de ayuda a los consumidores y de patrón oficial a fabricantes y distribuidores, tiene como objetivo final evitar el desperdicio diario de cientos de toneladas de alimentos que tiran a la basura, casi siempre en buen estado, ante las dudas existentes sobre su estado de conservación.

En este sentido, la secretaria de Medio Ambiente del Reino Unido, Caroline Spelman, declaraba recientemente: «Estoy consternada por la cantidad de alimentos que van a la basura cada día. Si las fechas de la etiqueta son parte del problema, entonces tendremos que hacer algo para solucionarlo».

La legislación en España

En nuestro país también existen distintas fórmulas para informar sobre la vida útil de un producto: en los alimentos claramente perecederos, como carnes y pescados, en los que el paso del tiempo puede originar microorganismos nocivos para la salud, se utiliza el término ‘fecha de caducidad máxima’. En el resto de productos, no afectados por este problema, se utiliza sin embargo la fórmula de “consumo preferente antes de”, a partir de la cual es posible que se pierdan una serie de cualidades nutricionales, de sabor, textura o color, pero sin afectar negativamente a la salud.

Si la vida prevista de un producto es menor a tres meses, la información debe contener datos concretos como día, mes y año. Entre los tres y los 18 meses, solo es necesario indicar el mes y el año y cuando los productos cuentan con un período superior a los 18 meses, como es el caso de las conservas, únicamente deben de indicar el año.