La comarca cacereña de Valle del Jerte vuelve a ser protagonista, como cada año, de la celebración de la Fiesta del Cerezo en Flor, declarada de Interés Turístico Nacional, y que dará comienzo el próximo día 28 en el municipio de El Torno. El Valle del Jerte, en el norte de Extremadura, es famoso por […]
La comarca cacereña de Valle del Jerte vuelve a ser protagonista, como cada año, de la celebración de la Fiesta del Cerezo en Flor, declarada de Interés Turístico Nacional, y que dará comienzo el próximo día 28 en el municipio de El Torno.
El Valle del Jerte, en el norte de Extremadura, es famoso por la floración de los cerezos en primavera; un increíble espectáculo de más de un millón de árboles tiñendo de blanco las laderas del valle. Las flores anuncian que dentro de pocas semanas llegan las cerezas y picotas, jugosas y saludables.
La floración dura entre 12 y 14 días y se celebra desde hace ya más de 40 años en el Valle del Jerte como un alegre momento en el que el agricultor agradece y aplaude la inminente llegada de la próxima cosecha. Con el paso de los años, la fiesta se ha renovado y en la actualidad se centra en mostrar la rica cultura, gastronomía y tradiciones de los jerteños a las cerca de cincuenta mil personas que por estas fechas visitan el valle coincidiendo con el espectáculo de la floración de 1,5 millones de cerezos.
Cultivo artesanal
Siguiendo una tradición familiar de siglos, los cerezos se cultivan artesanalmente en bancales labrados en las altas montañas del Valle del Jerte, entre manantiales y aire puro. Sólo en un entorno único, con un microclima privilegiado, pueden cultivarse unas de las mejores cerezas de España y la Picota del Jerte, que es una variedad originaria del Valle. Sólo hay cinco variedades certificadas con la Denominación de Origen Protegida.
Cuatro de ellas pertenecientes al grupo de las Picotas del Jerte de características similares: Pico Limón Negro, Pico Negro, Pico Colorado y Ambrunés, esta última, la más apreciada por ser la que más tiempo madura en el árbol al sol, y por tanto es la más dulce, y la única variedad con pedúnculo llamada Navalinda.
Este tipo de cultivo abancalado, que se transmite de generación en generación, también repercute significativamente en la calidad y propiedades saludables de las cerezas y picotas. Estos frutos son una fuente de salud puesto que contienen 8 vitaminas, hierro, magnesio y calcio, gran cantidad de antioxidantes y fibra, además de pocas calorías.
Las Picotas del Jerte son un producto exclusivo que se distingue por su sabor y dulzura. Son las únicas que se desprenden del árbol sin rabito, pero hay más características que las diferencian del resto: su textura carnosa y más crujiente, su tamaño de un menor calibre —entre 22 y 26 milímetros—, su sabor más dulce y su color. El cultivo natural, así como la recogida y tratamiento tradicionales multiplican sus propiedades y permiten que lleguen a los mercados en el momento óptimo para el consumo.
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